viernes, 19 de marzo de 2010

Amor en el arte, arte en el amor

Guy de Maupassant.
Fuerte como la muerte
Madrid. Alianza Editorial. 2008.
278 pág. 11 euros.

No hace mucho, un diario español sacó al mercado una colección de escritores bajo el nombre de Maestros del terror. A la altura del magistral Adolfo Béquer sólo estaba un francés alocado en dicho cebo comercial llamado Guy de Maupassant. Sin duda, estamos frente a un experto de la escritura. Fuerte como la muerte es a ratos una obra maestra y en otras parece una simple publicación folletinesca. La historia gira en torno a un prometedor pintor francés, llamado Olivier Bertín, que sube a la fama tras el cuadro de Cleopatra. Poco más tarde, decide retratar a la condesa de Guilleroy. Una mujer casada con una hija pequeña. Sobra mencionar que se acaban enamorando locamente.
El autor galo ha tenido buena mano en las descripciones coloristas a través del narrador lo que otorga a toda la novela un decoro sutil y elaborado de forma fascinante. Un ejemplo es la siguiente descripción sobre los floretistas de la página 85: “En la sala de armas, los floretistas, vestidos de telas gris, con chaquetas de piel, pantalones ceñidos a los tobillos, una suerte de delantal que les caía sobre el vientre, un brazo en el aire, la mano en la espada, y en la otra mano, enorme por el guante, el fino y flexible florete, se echaban hacía atrás y hacia delante con brusca agilidad de muñecos mecánicos”.
Maupassant conocía bien al género femenino como se puede apreciar en el siguiente fragmento: “Ninguna mujer, por mucho que ellas afirmen lo contrario, se muestra indiferente a la belleza física y a la gloria”. Y también disfrutó del amor apreciable cuando Bertín besa a Annette, la hija de la condesa cuando es muy pequeña, para que se dé cuenta de que en realidad se lo hace a la madre. O ambas cosas como en la descripción: “... le dedicó una de esas sonrisas en las que en sólo un segundo una mujer sabe mostrarle a un hombre todo lo que le ha dado”.
La novela tiene una gran ambientación reflejada en palabras como chungón, landó, bacarrá, quinqué, muselina, faetón, cupé y lacre, entre otras.
El tiempo de la historia ronda los trece años. Pasan meses en el principio y cuando consagran su amor Bertín y la condesa ya pasan doce años. Tiempo en el que concluye este por dos motivos, porque él se enamora de la hija y porque el pintor acaba muriendo por un atropello o intento de suicidio.
Los lugares de Fuerte como la muerte son Roncières, París y una pequeña localidad campestre. Los espacios cerrados son opresivos y frustrantes y los exteriores son alegres y favorecen la consumación de los sentimientos. Aunque hay fragmentos en los que Bertín está tan preocupado que hasta las calles le parecen perniciosas; de hecho es ahí donde le sucede el fatal accidente.
El libro está divido en dos capítulos. El primero va de la página 9 a la 113 y representa el amor entre ella y él; y en el segundo, que comienza en la página 127 para concluir en la 279, narra el envejecimiento de ambos protagonistas principales y el surgimiento del amor hacía la hija de ella. El autor ha sabido redondear a sus personajes a través de cambios físicos y sentimentales (rasgos característicos de los buenos personajes).
Todo parece que transcurre alrrededor de la fecha en que se publicó esta obra 1889. Además, en un momento dado, se hace mención a la fraternidad de la constitución cuando Annette dice que deberían de erradicar los carruajes de baja estofa.
Por la parte del narrador hay que especificar que es omnisciente porque sabe de antemano el deseo de Bertín hacía la joven al compararla con una gacela (deseo más carnal).
A lo largo de la narración se aprecia el espíritu bohemio cuando se reúnen en el círculo todos los señores para disfrutar de las pláticas o en las actuaciones del galán Montrosé y Emma Helsson. De modo secundario hay cierta presencia del canon del romanticismo con los torsos musculosos de los hombres y una preferencia de las siluetas delgadas antes que las rellenas en las mujeres. Esto se puede interpretar como un código para contextualizar Fuerte como la muerte.
El protagonista se percata del amor que siente hacia Annette en la página 216 cuando descubre todos los preparativos de la boda que va a tener con otro conde. Y es hasta que no lee un artículo que le conceden en Le Figaro cuando se ve obligado a aceptar que su arte se ha quedado anquilosado.
Hay pequeños detalles psicológicos muy presentes en la propia vida del escritor francés como puede ser cuando la condesa afirma que está más agitada por el cambio de tiempo. Es muy sabido, que el clima afecta al estado anímico. O cuando ella se obsesiona con la vejez y no deja de observarse en el espejo de miniatura. Una novela muy conseguida a sabiendas de que hay mucho del espíritu tan libre y francés que cosechaba este buen escritor en el fondo de cada párrafo.

martes, 16 de marzo de 2010

No con mi dentista

Estas líneas van cargadas de subjetividad, lo prometo.
Mi dentista se llama Inés. Tiene una clínica en Moraleja y otra en Arroyomolinos, más otras operaciones de alto standing como su lengua diría si leyera más; a falta de pan...
Poseé algo en la mirada que no gusta y que me produce rechazo. No sabría decir qué es, pero tiene mucho que ver con la codicia y con la falta de escrúpulos.
No es adusta en el trato, ni delicada en la profesión. Una dedicación que linda continuamente con los nervios bucales no es para ser tan brusca y agría.
No importa que me restriegue por la frente sus dos encantos; por mí como si es una playmate, pero sería de agradecer que fuera más justa y menos cuatrera (o fisgona. Voy a ser brusco yo también).
Le dedico esto porque me engañó o eso creo tras los siguientes hechos: 1) Me hizo dos curas en las muelas sin que fuera lo hablado y sin decírmelo. Cuando me enteré me quedé con la misma cara que debe mostrar un proxeneta cuando no le cuadran los cálculos. Tampoco puedes expresarte bien con la anestesia subida hasta el párpado inferior...
2) A los tres días me hace dos empastes cazando al vuelo (esto lo sé ahora) de que no van a ser lo adecuado. Ya van 150 euros entre el punto uno y dos.
3) Voy hoy y su secretaria me da cita para el próximo martes. Le pregunto que cuánto cuesta una endodoncia. -140 euros más 60 del arreglo -dice-. Para entonces, ya llevo unos segundos con la expresión de “yo también puedo ser dentista” (dudo que la recepcionista sepa interpretarlo de ese modo).
Pero me pregunto varias cuestiones, ¿Por qué coloca el extractor de saliva en el lado contrario del que trabaja? ¿No hay otro método más delicado que pinchar un labio con un pequeño gancho a lo capitán Garfio para saber si la anestesia va haciendo efecto? ¿Se lo habrán hecho en la infancia y por eso me lo hace a mí? ¿Por qué no ve mi mano levantada (signo que ella ya sabe que indica dolor) cuando debería estar más pendiente de la mano que de otra cosa? ¿Por qué dice que la culpa es mía por no hablar si tengo el extractor de saliva, sus cinco dedos, más la anestesia en mi boca?
¿En qué pensaba cuando se lanzó a erosionar el diente sin anestesia?
Menos mal que se dio cuenta a tiempo... tampoco vio mi mano levantada ni mis ojos fuera de órbita.. me cachis.
Cuando diga su profesión que sea sincera; es pinchadora de mofletes, no dentista.

domingo, 14 de marzo de 2010

Sara

Se sentó en un taburete del Pub. Estaba sola. Durante ese intervalo “lunar” tras los primeros días de la emancipación femenina en la que una mujer se sentía más en celo y donde apenas existen ya molestias. Se notaba terriblemente seductora y atractiva. Los ojos azules se le habían tornado de un gris claro, pero eso ella no lo sabía. De hecho, era un detalle insignificante dentro de aquel tumulto. Sin embargo, aquel pequeño azucarillo no había pasado inadvertido ante los ojos de varios chavales que, tras pasar a su lado, no pudieron disimular lanzarle otro vistazo de los que se echan de soslayo.
La química. Esos pentagramas invisibles y rotos, que habitan en el aire y que lo mismo les da por pasar totalmente desapercibidos para unos, como que se adentran en el subconsciente para aflorar, del modo más inesperado, en otros.
Sara no fumaba. Lo hizo durante un tiempo, pero era otra de sus tácticas de seducción. Sin la exhalación del humo, el aliento no quedaba impregnado de ese sabor plomizo, a veces amargo, y los besos, lentos y prolongados, les resultaban más frescos a los chicos. Un sutil engatusamiento, que no sabía si podría materializarlo aquella noche.
Se tomó un cubata y a los quince minutos, tiempo que decidió dedicarse para que el alcohol se asentara bien en un cuerpecín tan delicado, fue hacía la barra a por otro. Sin querer pero queriendo acabó por fijar la vista en el tatueje que el camarero llevaba en la cintura y que la mente de la joven prolongó hasta llegar al pubis. El dibujo eran dos plumas indias entrelazadas. El conjunto global le pareció sexy. Hablaron y tras tres preguntas, ella acabó por enterarse de que estaba casado y que nanai.
Más tarde y vacía, decidió marcharse de allí. Estaba famélica por la carne y el aroma varonil, pero ya lo conseguiría otro cercano día con total seguridad.
Y así, se marchó caminando de la mano de la soltería a sus veintitrés. Según se iba alejando del bullicio más completa se sentía. Se le cruzó la idea de que tenía algo de salmón por vivir a contracorriente; ahora que llegaba la primavera y las zalamerías de las parejas eran un gratificante escaparate en los bancos de cualquier parque y plazoleta. Iba ensimismada observando y escuchando el golpeo de los finos zapatos sobre el asfalto. Por un momento sintió que la calzada experimentó una recarga magnética para atraer la varilla metálica que había dentro del tacón. Ahora, le costaba levantar el pie del alquitrán. Andar, de pronto, se le hizo un poco más laborioso. Ella que había nacido casi con los zapatitos puestos. Escuchar algo de música antes de acostarse, le arengaría en su justa medida el corazón. Recordando el perenne pasado para imaginarse con deleite, todo lo que, a buen seguro, le deparaba el alentador futuro.

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes y su "hasta luego".


Mucho ha perdido Valladolid y España esta mañana. Aunque, por otro lado, el escritor vallisoletano ya está en la cumbre de los inolvidables. Allí donde se ausentan los genios para siempre y se mofan de los libros que no pudieron escribir, los premios que no les llegaron a conceder, las películas que les quedaban por rodar o las musas que les esperaban para retratarse y se quedaron con las ganas.
Al final, y tras doce años de lucha (donde un hombre acaba haciéndose un hombre o deshaciéndose como tal), un cáncer de colon le ha ganado el pulso a Miguel Delibes.
Ese autor, con pinta de abogado en otrora época, escribió joyas de la talla de Los santos inocentes, Señora de rojo sobre fondo gris, dedicada a Angelines de Castro, su mujer, La sombra del ciprés es alargada, Las ratas o El camino.
En el macuto se lleva el premio Cervantes de literatura y el Príncipe de Asturias. Galardones que amarran y fortifican la labor de escritura porque, al menos, parece que no están amañados.
El Nobel se le estrelló en la cruceta, pero es de estas ocasiones en las que el hábito no hace al monje. Así que, ya estaba todo dicho sobre sus maneras de estructurar frases y oraciones para crear libros.
En El Mundo (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/12/cultura/1268376689.html) sostienen que el afamado escritor pasó por tres épocas: una sencilla, otra utilizando mayor agilidad en su lenguaje y una tercera en la que se inspiró en un enfoque más singular, personal y simbólico. No les quito razón, pero para mi sólo ha habido una que es la de transmitir un mensaje con un lenguaje tan pulido y bien escogido, que parecía que cualquiera podía escribir como él. Otro rasgo identificativo es el solapamiento del mundo rural con la vida de los personajes en algunas de sus obras más pretenciosas y carismáticas.
Más tarde, afirman que Miguel Delibes desmenuzó la literatura desde la literatura. Este es un proceso literario singular donde el autor se vuelve más “raro” todavía y decide estudiar y desmenuzar las palabras a través de la metalingüística. Algo sobre lo que no puedo hablar porque no he leído nada suyo al respecto, pero que no debería hacer mal ya que cumplía, al menos, con dos de las teorías básicas del crítico literario ruso Mijail Bajtin; como son la del enunciado y el lenguaje social. Dos herramientas que el novelista español dominaba a la perfección con su semiótica.
Hay corrientes que sostienen el hecho de no vincular la vida personal del escritor con su obra literaria cuando se les analiza, pero, ¿a quién pretenden engañar?
A Miguel Delibes se le murió su compañera de vida, que sólo era todo para él, y se sumió en una depresión de las que se tarda en olvidar su presencia. Años más tarde le diagnostican la otra enfermedad y tiene que sobrevivir a ello con un ala menos durante doce años. Digo esto porque la vida no es fácil ni para los que parece que el viento les viene a favor y porque, de alguna manera subliminal o subconsciente, lo personal acaba por teñir lo literario.
En fin, 13 de marzo de 2010. El cielo ha amanecido gris, como tapado por la sombra de un ciprés. Ahora que ya no está, la milana siempre será más bonita.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Rara avis

He visto un pájaro peculiar. Creo que hay una familia de ellos por mi urbanización (a la que el Ayuntamiento ha mandado podar todos los árboles sin ton ni son).
El animal que digo poseé un pico fino y alargado, que, junto a la forma de su cabeza, le hace parecerse a un piolet. Tiene un plumaje verde muy vivo y llamativo. Algo inusual en un mundo donde lo vital es pasar desapercibido para los demás depredadores. Juraría que es un pájaro carpintero por la forma de encaramarse a los árboles y la insistencia con la que picotea y perfora sus troncos.
Es muy vivaracho y temerario. Hoy me he cruzado con él en la cuneta con esas maneras de “no me atropelles que no soy un ave”. Raro es divisarle un día cuando de pronto le ves revolotear en varios lugares a lo largo de la mañana y de la tarde. Es desconocido el lugar dónde se oculta en los lapsos que se hace invisible. No sé dónde anida ya que jamás lo he visto en la copa, ni conozco el color de sus cascarones. Tampoco lo he visto por la parcela y eso que por ahí han aparecido gallinas enanas y se ha posado, de paso, alguna que otra cigüeña o un erizo despistado y exótico ha cruzado de terreno en terreno.
Como decía, no tiene miedo alguno o no parece que lo tenga. Sabe volar raso a la perfección y quebrar el aire con un giro vertiginoso y mareante en un segundo sin, apenas, despeinarse la cresta. Al igual que todos los animales con plumas, ha nacido con esa cualidad innata que hace del viento una extensión más de sus alas.
Extraña verlo planear a una altitud tan baja, más propia de los gorriones. Y sus patas, qué son de sus patas. Para pesar más de la mitad que una perdiz, es el triple de rápido y ágil tanto en suelo liso como en campo labrado.
Este matemático alado, midiendo siempre las distancias con su pecho erguido y movimientos bruscos, da un toque más caribeño que mediterráneo a la zona. No puedo evitar quedarme absorto cuando le avisto.

Apagón


La tierra no ha temblado, el cielo no se ha oscurecido, pero ya está aquí. Desde hoy, 10 de marzo de 2010, la televisión ha dejado de ser analógica para emitir sus contenidos en digital, bajo el acrónimo TDT (Televisión Digital Terrestre). Ya ni la televisión, esa caja tan tonta, se ha podido resistir al dominio de los ordenadores y las computadoras que, poco a poco, se ha adueñado de nuestra sociedad. Cada vez estamos más bajo el yugo de dos números (sólo dos); el cero y el uno. La nada y el todo.
Nos han vendido la moto con que si ahora habrá más canales, se verán mejor y tal y pascual, pero no voy a entrar al trapo con una crítica tan subjetiva ante un hecho impuesto. Pronto (o tal vez jamás) debería de leerse en los periódicos y en los demás medios de comunicación los datos de venta de los decodificadores TDT y de las televisiones con digitales con él integrado. Porque somos tan chulitos y boyantes que ya que tenemos que comprar un aparato, mejor cambiar la televisión por una nueva... si total.
Hoy se abre la historia de España, para abarcar un hecho tan novedoso como el acontecido. La televisión llegó a la península en 1948, pero no fue hasta cuatro años después cuando se emitieron contenidos. Evento locutado y presentado por Matías Prats. En dicha fecha, había exclusivamente un solo canal, perteneciente al grupo RTVE que hasta 1966 no amplió la oferta con un segundo, el TVE 2. Eran tiempos en blanco y negro, donde seguro que los contenidos eran muchos más carismáticos que los de ahora (estoy pensando en el NO-DO y en la retransmisión de la llegada del hombre a la luna en 1969).
Aquí no llegó la televisión por cable hasta la década de los ochenta. Ésta consistía en la oferta de un video comunitario donde los vecinos del bloque podían alquilar películas tras el previo pago de un canon. Una estrategia que, poco más tarde, emplearía el cine digital por taquilla y que es algo característico en Ono a través de Ojo un canal en el paquete de Imagenio (Telefónica) de cine bajo demanda (Video on demand).
No viene de más recodar que la televisión y los medios de comunicación vienen respaldados por la Constitución del 78. Concretamente, por el artículo 20.
En 1990, alentadas y respaldadas por la Ley de Televisión Privada se crean Antena 3, Telecinco y Canal+. Más tarde llegaría la televisión digital por satélite con dos canales Via Digital+ y Canal Satélite Digital. En un alarde de potencia industrial y económica, Prisa acabó por comprar Via Digital y, de ese modo, salió al mercado Digital+.
La última década nos trajo la creación de Cuatro, La sexta, la adquisicón del 22% de las acciones de Prisa por Telecinco y desapariciones de canales como Quiero TV.
Tras el fundido en negro del analógico, el futuro ya es presente.

martes, 9 de marzo de 2010

Óscar 2010

No quería escribir sobre la ceremonia de los Óscar 2010 ®, pero no he podido resistirlo. Y no lo he hecho por varias razones. Es la primera vez en la historia que una mujer logra llevarse al tio Oscar en la labor de dirección. 82 años de victoria masculina, frente a una que le ha tenido que saber a gloria ya que el gran derrotado de la edición no ha sido otro que su ex marido James Cameron, al que vayan ustedes a saber los motivos del autopiscinazo. En tierra hostil (dirigida por Kathryn (dios mio que nombre) Bigelow) ha cosechado más galardones que nadie; un total de seis estatuillas con su característico bañado en oro. Avatar se ha llevado los restos como mejor fotografía, dirección artística...
Resulta jocoso ver que de diez películas nominadas este año (hecho que se producía por primera ocasión. Antes eran cinco) el tema de la guerra haya estado muy presente en cuatro de ellas.
Prosiguiendo con las justicias. Jeff Bridges se ha llevado el busto al mejor actor principal dedicando su discurso de manera muy humana y acertada a sus padres fallecidos que le introdujeron en la interpretación.
En la categoría de actriz secundaria ha ganado Mo´nique por su Precious (me temo que habrá una avalancha de actores negros que se consolidarán, de aquí en adelante, con Obama en el poder).
Para ser sinceros, hay que ver cómo se lo montan para que parezca algo democráctico y no sobornado. Me veo empujado a ello con la “victoria” de Sandra Bullock como actriz principal por The blind side. Algo que resulta chistoso cuando estaba de por medio “la reina” Meryl Streep. La única actriz que tiene dos premios más dieciséis nominaciones. Todo ello sin ni tan siquiera ser una mujer glamurosa y guapa. Algo que le honra más si cabe.
También se llevó el don dorado el largometraje argentino El secreto de tus ojos como mejor película extranjera; algo que no sucedía desde 1985 y que se ha celebrado en el país como si la selección de Diego Armando Maradona hubiera ganado ya el mundial de Sudáfrica. El galardón a mejor actor secundario fue para Christoph Waltz; lo mejor que ha salido de la chistera corroida de Tarantino en años.
Y qué fue de Pe, pues que pinchó. Otra vez será Pe-queña.
Parece injusto el olvido de UP. Insípida la actuación de Ben Stiller como Na´vi. Increíble que alguien hubiera contado con Sacha Baron Cohen con el humor tan degradante que elabora. Menos mal que lo despidieron a tiempo. Incuestionable que no quieran modernizarse en la contratación de presentadores de la gala cuando cuentan que Hugh Jackman cumplió con creces (claro que esto lo afirmó una mujer). Esta vez de nuevo estaba Steve Martin. Así fue la edición más justa que se me viene a la memoria (quitando a Bullock).

Los hombres que sólo veian su ombligo


Director: Grant Heslov.
Reparto: George Clooney, Ewan McGregor, Kevin Spacey, Jeff Bridges, Robert Patrick, Rebecca Mader, Stephen Lang, Stephen Root.
Año: 2010.
País: Estados Unidos.
Guión: Peter Straughan.

La gente salía treméndamente decepcionada de la sala de cine. Lo mismo esperaban que Los hombres que miran fijamente a las cabras fuera como Avatar (por cierto, también sale en ésta el general malvado de la cinta de James Cameron).
No es una obra maestra (pero puede convertirse en culto) ya que el largometraje es más trivial de lo que parece, y ahí reside su gracia. Lo más divertido e irónico de toda la función cinematográfica es que se supone estar sacada de una historia verídica. De ser así, cada vez pierde más crédito el ejército americano. Algo de lo que sólo se podrían deshacer si encontraran a Bin Laden. La historia narra como un periodista (McGregor) se cruza, por casualidad, con el mayor mentalista americano (Clooney) que le va introduciendo y enseñando todas las estrategias absurdas que desarrolló el ejército estadounidense en la carrera parapsicológica contra los rusos.
El productor de la película no es otro que George Clooney, que elige dónde adentrarse con el cuidado y la intuición de un perro viejo de la industria. Para colmo, le han tenido que envejecer para la interpretación. Que a sus 49 años le tengan que rapar el pelo para simular entradas suena a disparate. Para quitarse el sombrero señor Clooney.
Los hombres que miran fijamente a las cabras es una cinta de personajes más que de una historia. Con un reparto de aupa quien se come la guinda es Jeff Bridges al que le acaban de conceder el Óscar como actor principal en 2010 por Corazón rebelde.
Habría que incidir en el portento interpretativo en el que se ha convertido Bridges paso a paso y sin hacer apenas ruido por vivir alejado de los flashes y llevar una vida demasiado normal para una estrella de Hollywood; actuando varios peldaños por encima de su difunto padre Lloyd Bridges y a años luz de su hermano. En mi sana opinión ya le tendrían que haber dado el premio en 1993 por Sin miedo a la vida más que por El gran Lebowsky.
La película tiene una gran fotografía y un guión que recurre al feedback (regresión temporal de algunos tramos en el argumento) de manera eficaz, pero que resulta una herramienta gastada por series de animación como Los Simpson o Padre de familia.
Una pena comprobar lo viejo que está Kevin Spacey. Y buen guiño cuando definen a los hombres con poderes mentales como jedis haciendo un doble juego con la realidad al formar parte del reparto Ewan McGregor que ha intervenido en la nueva saga galáctica.
En resumen, una película entretenida arropada por un poso agradable bajo el mensaje de que cuando un hombre tiene ilusión por algo es capaz de lo que sea.

lunes, 8 de marzo de 2010

La etnía invisible

No sé de dónde vienen ni por dónde se van. Suelen llegar tarde, los domingos, cuando ya se ha ido el runrún del bullicio. Multitud de familias gitanas se reúnen en Parquesur, Leganés. Son decenas, cientos, multitud de conocidos, amigos y familias que sólo tienen ojos para los suyos y no para los demás payos, como digo, ya en minoría a esas horas de la noche. Pertenecen a un mundo calé distinguido y de a bien. Se podía llegar a afirmar que tienen más de Victorio y Luccino que de calorros. No son los típicos de la chabola. Las mujeres van con abrigos caros de piel algunas y con cuero elegante otras, y, faldas finísimas de raso, guantes de estilo, bolsos plateados de las mejores firmas de la moda, maquilladas con buena mano y gana. Repletas de alhajas que no recargadas de éstas. Ellos van con gabardina, camisas oscuras, cinturones de grandes hebillas que ostentan su poder, estupendos zapatos; todo ello subrayado por un afeitado fetén y enfatizado por caros perfumes por parte de ambos sexos.
Lo abordan todo. Casi se diría que en vez de ocupar un centro comercial están tomando Madrid entera. Los que no prefieren hamburguesas para su cena, se adentran en el italiano, y los que no al Vips y los que tampoco es que todavía están por llegar.
Esta marabunta cañí, es una masa compacta totalmente desconocida. ¿Por qué se reúnen ahí? ¿Por qué los domingos? Y me consta que llevan varios años procediendo de esta manera.
Más tarde, ahuyentados por un toque de corneta inaudible para los que no somos de la etnia, se van marchando poco a poco; con el mismo sigilo y paso firme con el que llegaron; mientras empujan con tiento los carritos de sus bebés y los corrillos de charla se disuelven por los pasillos del centro comercial, seguramente, porque ya se lo hayan dicho todo. Entonces, el edificio recupera la calma total como si de un circo sin público se tratase. El parking queda desangelado sin los lujosos y potentes vehículos de la que antes era la casta de la chatarra y ahora parece la del quilate. Los guardias echan el pestillo de las puertas. Ya casi es otro día.

sábado, 6 de marzo de 2010

Las FARC y su jungla


Cuando fui a la Universidad, había una asignatura de los Servicios de Inteligencia. En ella, venían todo tipo de militares, empresarios y especialistas en varias materias de interés general. Uno de los más divertidos fue la llegada de aquel españolito de unos sesenta años, con gafas franquistas y repleto de oros. De un discurso ávido, sacado de una mente sabia que ha palpado los terrenos y experiencias de las que habla.
Lo que vino a contar fueron algunas estrategias militares llevadas a cabo en las guerras, cómo ponían pruebas complejas a los soldados españoles dejándolos a su suerte en un campo para que llegaran en un margen de tiempo concreto a otro punto de interés señalado (afirmaba que ya no se desarrollaban este tipo de ejercicios) y, lo más significativo; el proceso de reclutamiento que llevaban acabo las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Llevaban a cabo lo siguiente: (imagino que harán un proceso de seguimiento) los militantes revolucionarios esperan a que llegue la noche. Te asaltan, te golpean (y más si no callas) y te vendan los ojos. Más tarde te suben a una camioneta. Cuando llegan a cierto punto te bajan. No te das cuenta pero estás caminando a través de la jungla colombiana de madrugada. Expuesto a picaduras de serpientes, arácnidos, sapos, mosquitos, alacranes, escorpiones y demás peligros que si se sufren te abandonan ahí mismo y ya trincarán a otro. Tras una larga marcha a jungla traviesa te detienen bruscamente. Te desatan la venda y cuando tus ojos se hacen a la oscuridad, más que a la luz, observas que estás en el borde de una garganta profunda y de la que no alcanzas a ver si la tremenda oquedad tiene fondo.
Entonces dicen: -Si quieres ser un FARC, salta.
El secuestrado, que lleva ya un buen rato con el miedo bien metido en el cuerpo, no lo ve claro y da varios pasos hacía atrás. Con esa respuesta se marchan sin más y te dejan ahí a tu suerte. La gracia radica en que en el fondo de la garganta pasa un río caudaloso que amortigua la caída y del que con un poco de maña se puede salir a flote. Algunos, afirmaba el interlocutor, saltan y ya no salen nunca más.

El espionaje en dos películas


La película 13 Rue de Madelaine refleja con acierto los inicios y las bases de la OSS, Oficina de servicios estratégicos, que, años más tarde, acabaría convirtiéndose en la CIA. Es una evolución, ya que cuentan con algunos de los agentes que formaban parte en la anterior estructura y mantienen el buen uso de la información y, sobre todo, contrainformación.
El largometraje El buen pastor se centra de manera más eficaz en la formación de la agencia. Todo comienza al existir un sentimiento de inseguridad por parte de los estadounidenses poco antes de que se produzca la segunda guerra mundial. En 1940 el Presidente Roosevelt propone al coronel William J. Donovan que forme un servicio secreto de información en su país. Ya, por entonces, la semilla de la OSS estaba germinando en el club elitista Skull and Bones; situado en las universidad de Yale, Estados Unidos. Hubo otro movimiento por parte del lado enemigo alemán en esa Universidad; El Comité Cultural Germano- Americano. Cuya misión era captar adeptos en sus listas y conseguir información de los estadounidenses.
Lo que ambas filmaciones transmiten es la importancia de la información y, más aun, de la contrainformación. Esto es apreciable cuando a Eduard Wilson (Matt Damon) le ofrecen un puesto en la nueva CIA para ejercer el espionaje y desinformación, que es más amplio que los demás departamentos de la agencia. Otro ejemplo sería cuando el papel que interpreta James Cagney llega a Francia haciéndose pasar por un general francés patriótico, que tiene que inventarse datos personales ante el cuestionario de un enemigo en el hotel donde se hospeda.
Otro rasgo fundamental que transmiten ambas cintas es la necesidad de un aliado para derrotar al enemigo que intenta engañarles. Así, el personaje de James Cagney se une a los franceses para conseguir datos de Alemanía sobre sus misiles y en El Buen pastor Estados Unidos se alía con Gran Bretaña.
A pesar de tener aliados, no se puede confiar en nadie. En un caso el compañero alemán (Richard Conte) desata la cuerda del amigo estadounidense antes de saltar en paracaídas del avión y, en el otro, el compañero ruso que toca el violín guarda secretos americanos en el libro de Ulises de James Joyce. Son los espías infiltrados.
La película de Robert de Niro va más allá y da con la clave del “éxito” en la formación de la CIA. Los americanos se dan cuenta de que el poder corrompe y para ello, siguiendo el ejemplo de la Alemanía de Hitler deciden dotarse de una supervisión civil. Para ello dejan que las instituciones públicas formen parte de la agencia secreta. De ese modo se garantizan una mayor eficacia con la intervención de los ministerios y funcionarios.
Resulta llamativo como al final las misiones y la propia corporación acaban siendo más importantes que la propia vida de sus miembros. Al final, el personaje de 13 Rue de Madelaine arriesga su vida antes del bombardeo estadounidense, para que el propio ejército nacionalsocialista no sepa cuando se iba a producir. El protagonista del otro largometraje abandona su vida a favor del servicio secreto.
Haciendo una comparación con el CNI cabe mencionar, que también surgió de las universidades. Nada menos, que de los bedeles que eran antiguos policías y militares miembros de la ONC; más tarde evolucionó a SECED, CESID Y CNI. Se contrapone la idea de un elitismo joven (Skull and Bones) al de un elitismo anquilosado. A la larga su configuración es parecida aunque la ONC desde sus comienzos ya formaba parte de las instituciones (Ministerio de Educación), pero es más tarde cuando ambas deciden incorporar a personal civil con vistas a mejorar la estabilidad.
Regresando a la cinefilia hay que destacar el empleo de los medios de comunicación para difundir la propaganda oculta y desarrollar el juego oculto. Así, el personaje principal convence a los franceses de que es un miembro de la agencia americana intercalando un mensaje en el noticiario radiofónico. En la otra película estrenada recientemente se emplea también el mismo medio, para afirmar que Adolf Hitler contrajo sífilis.
Muy a menudo, los estadounidenses recurren a la formación de un enemigo que es peligroso para el pueblo americano. Incluso, a veces, se empeñan en crearlo. Así, actualmente Corea del Norte tiene un ejército avanzado y hostil, porque los propios americanos comenzaron a suministrarles el armamento en los conflictos de la segunda mitad del siglo XX. El eje del mal no deja de ser una recreación de un hipotético enemigo que tanto idealizaron los regímenes dictatoriales como el de Franco (masones y rojos) y totalitarismos como el de Hitler (sabios de Sión y judíos). Ahora, enemigos más próximos como son Cuba y Venezuela, basan su retórica en advertir de los peligros del gigante americano.
Tras los ataques terroristas del 11-S se decretó la USA Patriot Act (se desarrollaron, además, dos políticas antiterroristas: “Estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos” y “Estrategia nacional para combatir el terrorismo”. Se idearon para mejorar la democracia y libertades fundamentales de la sociedad internacional. Políticas invisibles en la guerra de Irak.) una ley diseñada para mejorar la ejecución de actividades del servicio de inteligencia americano. Hay una Ley para evitar los ataques terroristas en Estados Unidos pero no hay una que evite la invasión americana en el resto de países. Una ley así podría haber hecho frente al despotismo de la política exterior estadounidense y a prevenirles de las consecuencias de la teoría de “La balanza de poder”. Teniendo en cuenta dicha teoría, podrían haber prevenido que tras la erradicación en Irak, Irán obtendría más poder al no tener un contrapunto al que equipararse como era el país vecino.
Concluyendo, cabe decir que ambos largometrajes me han parecido de buena calidad. Aunque seamos realistas; 13 Rue de Madelaine se queda corta en el final, que daba para narrar más y cerrar el guión aumentando el desenlace y, sin embargo, El buen pastor tampoco llega para una trilogía como se pretende. El elenco de actores de la actual es mejor. El guión de Eric Roth es superior al de Sy Barlett y John Monks al estar mejor documentado, aunque la obra de Robert de Niro parte de hechos reales y la de Henry Hathaway es tan solo una recreación.

viernes, 5 de marzo de 2010

IV plan para la igualdad

4 de marzo de 2010. En el teatro Nuria Espert de Loranca, Fuenlabrada, se celebró el IV plan para la igualdad de oportunidades de las mujeres de Fuenlabrada. En las butacas había un 90% de asistencia femenina, un 5% de masculina y otro 5% de infantil. El evento comenzó con un discurso leido de Teresa Fernández, Coordinadora de Izquierda Unida (IU) de la localidad fuenlabreña. El rostro más sencillo y popular del cuerpo político del consistorio dedicó su lectura a los veinte años de esfuerzos que han hecho todas las asociaciones de mujeres en el municipio, para concluir haciendo mención a un premio concedido a la activista saharaui Aminatu Haidar, que, por cierto, el 5 de este mes es la primera entrevista pública que va a conceder dicha mujer tras su caso.
Otra mujer saharaui, de vestimentas más coloristas, menos democráticas y de un discurso, esta vez hablado, más completo, comprometido y mejor expresado, que el de la propia Teresa Fernández, recogió dicho galardón en su nombre.
Luego el acto prosiguió guiado por una presentadora demasiado guay, pero necesaria. Se concedieron premios de pintura, que lo ganó un chico y de literatura, que también lo ganó un hombre; al que le hicieron leer su gran relato materializado de manera, como suele ser natural en estos actos, mal compasada.
Más tarde, otra asociación femenina realizó una actuación a medida que una locutora hacía un repaso de las efemérides más significativas durante la democracia. Este acto concluyó con una interpretación con cierto tono performance.
Por último, hubo más actuaciones y hasta un grupo de música.
En resumidas cuentas. Se palpó el gran despliegue económico que cuentan dichas asociaciones por el hecho de la contratación de la presentadora habitual (con dos micrófonos en escena), el técnico encargado en colocar el micrófono a la altura de cada persona que iba a hablar (y fueron muchos), la música profesional que tocaba el tamtan para acompañar el acto, el operador de iluminación estuvo perfecto, la cantidad de premios y ramos que se concedieron y la posibilidad de contar, casi siempre, con la presencia de Manuel Robles o, como en este caso, Teresa Fernández. Un acto interesante de ver, aunque sólo sea para recordar que la Constitución democrática que nos rige entró en vigor el 9 de diciembre de 1978 y no en 1976, como se suele confundir.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Carrera contínua

Nunca me ha gustado emplear la palabra footing (piesando, más que pisando). Escribo esto para describir las tres razones que tengo para correr. La primera de ellas es porque me entretiene. Hoy, sin ir más lejos, me ha mordisqueado el gemelo un caniche. Ha habido otras, en las que perros de mayor envergadura me han hecho pasarlas negras, pero sigo ileso. Por cierto, por muy atlético que se esté ellos siempre te alcanzan. Son cuatro patas contras dos piernas.
La segunda es porque una vez pasé junto a la residencia de ancianos y un abuelete se me quedó mirando tras la verja. La vejez debe ser eso. Observar algo que cruza presto y vital tras los barrotes de un tiempo que transcurre en tu contra.
Y la tercera, porque hubo otra ocasión que corría junto a mi padre y nos encontramos con el vecino que tiene otro hijo, más o menos, de la misma edad que la mia. Se llama Daniel y tiene síndrome de Down. Él, al no poder caminar con Dani, le monta en el asiento trasero de su Mercedes grisáceo, que no gris. Siempre con el cinturón puesto aunque vayan muy despacio. Imagino que imaginaba un paseo o un deporte compartido entre padre e hijo, como, en ese momento, lo estaba realizando yo. Me sentí un chaval con suerte. Asique, por esto corro. Porque parezco más libre cuando estoy en movimiento. Porque tiendo a la hiperactividad y eso me calma. Porque, a la larga, soy superficial por rendir culto al cuerpo. De poco interés resultan el fortalecimiento de las paredes musculares del corazón y la apertura de nuevos vasos sanguíneos, que pueden favorecer el rendimiento general.

martes, 2 de marzo de 2010

Que no quede títere


“A escribir se aprende escribiendo”. Esta es una de las mejores frases de Ryszard Kapucinski; el mito periodístico fenecido en 2007. Ganador del premio Príncipe de Asturias en 2003; premiado, quizás, por su extensa labor como corresponsal de la agencia PAP entre 1959 y 1981 en zonas de conflicto armado y en países tercermundistas. Autor de obras como Ébano, Viajes con Heródoto, El emperador y La jungla polaca, entre otras; ha sido víctima de la típica biografía vejatoria. Hace bien poco a Clint Eastwood le han zaherido con lo mismo, solo que éste aun está en pie para defenderse motu proprio.
El malhechor con su lengua de porexpan y su mano hueca no es otro que Artur Domoslawski. Este hombre ha escrito Kapucinski Non-fiction. Dicho libro acusa al emblemático periodista polaco de ser colaborador comunista, inventarse hechos para sus crónicas y, de forma secundaria, también se permite desgranar sus relaciones personales.
Quiero incidir en el hecho de que Domoslawski ha sido puesto en entredicho por miembros del Ejecutivo polaco y de la iglesia católica (la que, por cierto, no era seguida por alguien de izquierdas).
Si nos situamos en el extremo, en el presunto caso de que Kapucinski inventara datos para sus crónicas, tampoco sería del todo disparatado. Existen los casos de Sthepen Glass en The New Republic o Jayson Blair en el New York Times. Grandes estafadores de la comunicación, que fueron cazados y represaliados por ello. Pero qué sentido tiene publicar los demonios de una persona cuando ya no vive. Siendo cínico... ¿Por qué no le acusa también de inventarse esos libros tan fabulosos?
Luego está el hecho de tildarle de colaborar con el régimen comunista. ¿Qué es un periodista sino la pluma del poder?
Y lo más jocoso. Escribir acerca de las mujeres, hombres o caniches con los que el autor polaco se acostó. Con esta última acusación se tropieza con la prensa rosa tan alejada de la figura del afectado. Algo que, seguramente, no importaba ni cuando todavía estaba vivo.
Siempre tiene que existir alguien que describa a través de una lengua de trapo por el simple hecho de dar una exclusiva.

lunes, 1 de marzo de 2010

A mis ocho

A esa temprana edad, me sucedieron tres hechos dignos de mención en cualquier diario que se precie. El primero de ellos es el más feliz y del que más orgulloso me siento, aunque los que restan también me hicieron madurar a su medida.
Bien. Estaba en el colegio y la profesora nos mandó escribir un cuento sobre un chaval que cumplía años para que al día siguiente lo leyéramos en voz alta. Escribí un relato donde al niño le regalan un paquete envuelto y del que al abrirlo sale un guante de boxeo impulsado por un muelle que le golpea el rostro...
Creo que no fui tan detallista entonces y, con toda seguridad, copiara la idea de algún dibujo animado, pero cuando lo estaba leyendo (imagino que ya tendría la cara inundada por la soflama) la tutora se empezó a reír y los compañeros, ante este hecho, la imitaron. Puede que desde ese día tuviera ya en mente la idea de estudiar algo referente a la escritura. También aprecié que hacer reír a la gente era algo sumamente agradable.
El segundo hecho me desconcierta. Lo recordó hace poco Rubén, un amigo de toda la vida, que íbamos juntos a clase. Afirma que un día otra amiga me vio solo y triste por el recreo (hubiera jurado que mi mayor preocupación por entonces era el cómo hacer para que mi madre me dejara merendar tres bollicaos y no dos) y al preguntarme dice que le respondí lo siguiente: -Nada, que me he quedado sin amigos. Por aquellos entonces, Rafael y Ramón (a este último ya le he recuperado) se habían mudado a otro sitio. Puede que tuviera razón. De todos modos, da que pensar un niño triste en medio de un patio de colegio.
El tercero es el más desagradable. Lo tengo muy presente.
Ese verano mis padres decidieron apuntarme a un campamento militar en la sierra madrileña. No tardé en arrepentirme. Extrañaba horrores a mi madre (aunque,en realidad, sea más a la inversa) y el hogar; todo en general. Las noches eran frías. Dormiamos en literas dentro de tiendas de campañas enormes; arropados con mantas marrones y ásperas. Se hacían hogueras nocturnas y cantábamos canciones a lo boy scout. No se me olvidará una que aprendí sobre dos grandes amigos que van a un conflicto armado y uno mata al otro confundido por la "niebla" de la guerra. Una letra, que todavía ahora, me sigue pareciendo extremadamente triste. El título es Madre anoche en las trincheras. Y yo, claro, con morriña. Lo peor estaba por llegar.
Me había llevado unas sandalias de cuero cuya piel desteñía y me dejaba los pies azules. Cuando se me mojaron saltó la alarma por el campamento fascistoide y alguien llamó a la monitora que me hizo limpiármelos. No quise. Le expliqué que era por el calzado y que ya lo había intentado. Se pensaría que era un rebelde y la monitora trajo a otro monitor; Nacho. De trato más hosco insistió en que metiera los pies en una fuente natural que había (helada, por cierto). Cuando se desentendió me puse los calcetines y seguí triste, de nuevo, hasta que contactaron con mis padres que me recogieron un domingo. Secundariamente, aprendí lo que era un condón con ocho años, porque había un monitor graciosillo que no sé cómo sacó el tema pero dijo que no le contáramos a nuestros padres lo que significaba la palabra preservativo. Memoricé que venía de la palabra preservar y más tarde, ya en alguna charla del colegio, lo enlacé. También recuerdo los helechos de la montaña en una marcha que hicimos con macuto. Las chicas mayores que yo cantaban la canción de Mecano Una rosa es una rosa. Nos enseñaron que si nos cruzamos con una vía se puede adivinar si viene un tren colocando el oído en el raíl. Algo común, pero que a esa edad fascina. Muy a mi pesar, aquella tarde no pasó ningún tren por la ladera.
Por ultimo, recuerdo que en el menú diario servido en unas bandejas metálicas que quitaban el apetito, pusieron unos judiones que sólo cabía uno por cuchara. Un estúpido gigantismo que todavía no comparto; como las caracolas y los macarrones enormes que siguen en los supermercados. Qué tiempos.

El elefante y la mujer

Existe, hoy en día, un circo ruso que recorre los países soviéticos que colindan con Asia desde Omsk hasta Astrakhan. En dicho circo viajan la adiestradora Petra y su elefante Slavisa. El animal es un macho de, nada menos, seis toneladas de peso; cada una de ellas alimentada por la mano de su cuidadora.
La rutina de los dos consistía en ensayar la actuación a diario durante ocho horas, más las dos que le concedía Petra para hablar, acariciarlo y darle de comer al paquidermo con la finalidad de que el vínculo no se deteriorara. Ella cercana, él sereno y satisfecho con sus ojos inexpresivos, secos, casi dibujados.
Así, llegaron a Samara y cuando estaban en medio de la función algo puso nervioso a Slavisa. La adiestradora no pudo controlar el brote repentino de histeria que le invadió. Nunca antes, en los diez años que llevaban juntos, había sucedido algo así. Enfurecido y preso por el pánico, el paquidermo la arroyó aplastando una pierna y rompiéndole varias costillas. Por fortuna, no hubo más heridos.
A los diez días los compañeros del circo ruso fueron a visitarla al hospital. Llevaron flores, bombones, revistas y todo lo que se le puede llevar a un hospitalizado. Pero se vieron obligados a decirle que desde que estaba ingresada Slavisa había dejado de comer. Así, llegó la noche a una jaula y a la habitación número sesenta y uno. La tristeza se adueñó del elefante porque le faltaba una mujer; la melancolía asaltó a la mujer porque le necesitaba su elefante.
Maltrechada por los hombres, requerida ahora por un animal.
Al amanecer había tomado ya una decisión. Los médicos la advirtieron de que si abandonaba el pleno reposo, la pierna no curaría como era debido. A pesar de ello, se marchó.
Ya en el circo, delante del paquidermo, observó que aquella roca de cuatro patas, ahora, tan sólo, era pellejo y hueso. También le daba la impresión de que su compañero tenía el doble de arrugas por todo el cuerpo. Aquellas hendiduras en la piel, las sentía llagas en su corazón. La recuperación de Slavisa comenzó a notarse a partir del tercer día de convivencia. Tras varios meses y ya sin escayola, Petra adquirió una cojera en su pie derecho de por vida. Los dos siguen actuando en su espectáculo.

domingo, 28 de febrero de 2010

Olvido infame


En El País Semanal de hoy, último domingo y día de febrero, cierra la edición, como de costumbre, el señor Javier Marías. El tema que trata su artículo viene titulado La breve vida de la posteridad y nos viene a decir lo fatuas que son las modas frikis (o incultas, aunque no aparece esta palabra en el texto) del consumismo cultural. Menciona que ya nadie, salvo algún rezagado, se dedica a leer El código Da vinci ni El niño con el pijama de rayas, que la Fundación Cela y sus obras han podido pasar casi al olvido y predice (con sumo acierto) que nadie recordará la trilogía de Stieg Larsson ni lo que era un Na´vi dentro de cinco años. También cita grandes clásicos de la música, del cine y de las letras; a los que el olvido ya está sepultando según él. Así, aparece William Faulkner; del que exclusivamente he leído Mientras agonizo y, aunque resultó una obra muy compleja y de la que todavía no he podido extraer su jugo, he de decir que me pareció de una narración prodigiosa por su sutileza; muy semejante al estilo narrativo del propio Marías (del que recomiendo, encarecidamente, Corazón tan blanco).
A decir verdad, este autor español de vitola de origen (como los buenas piezas de jamón), ya que su padre era el filósofo Julíán Marías y su tío es el icono cinematográfico Jesús Franco, no dice nada nuevo con este artículo.
Podía haber arremetido contra los Ebook (libros electrónicos), pero, muy a mi pesar, considero que esta tecnología puede ser el final de las imprentas y editoriales; aunque sólo sea por ahorrar papel. Por cierto, este autor también cuenta con editorial propia e infinitamente mejor que otras de mayor relumbrón al dedicarse a una producción más de arrabal.
Dicho esto, a lo mejor no saben quién es aun; pero si siguen los “celebrities” de Muchachada Nui, tal vez, recodarán al de Arturo Pérez Reverte. Bueno, pues el compañero que aparecía también con metralleta y camisa roja no era otra que la caricatura de Javíer Marías.
Los humoristas lo clavaron. Pérez Reverte era el prepotente y Marías el cauto. Uno será devorado por el olvido, el otro no.

sábado, 27 de febrero de 2010

Thor-menta.


Estoy expectante. Se supone que esta tarde visitará Madrid una ciglogénesis explosiva. Y no es el seudónimo de la porno star del momento, sino de una tormenta perfecta (el periodista que ha escrito esta ocurrencia podía haberse esmerado más) de tomo y lomo, una tempestad acromegálica; aunque cuando llegué a la meseta ya estará en proceso de disipación. Una pena, porque acababa de preparar un bañador y la toalla para disfrutar a lo grande; pero, por lo visto, es puramente aire en movimiento sin apenas agua. Vamos que habrá chicha pero sin limoná ¡Pues vaya tocomocho!
Veíamos, en estas semanas anteriores, como Canarias se convertía en un Aquopolis improvisado... tan acostumbrados ellos al sol bajo un clima casi africano, luego Madeira se desmenuzaba por el vendaval acuático (amén de la sensibilidad del jugador de turno) y ahora... le toca al chotis.
La verdad es que si alguien ha observado durante unos minutos el cielo de la capital de estos días grises; se habrá dado cuenta de lo pictórico que parecía; casi como si estuviera sacado de un oleo de John Constable. Una maravilla, sin duda, para los que se nos suele perder la mirada entre las nubes.
Mientras escribo esto la gente sigue en la calle jugando al fútbol, montando en bicicleta a 14 Cº. Una temperatura acorde con las fechas en la que nos movemos. Ciudadanos que se están saltando a la torera las medidas de prevención. Puede que sean tan escépticos como yo y piensen que todo esto del cambio climático es otro cuento de Satanás. Aunque pensaba lo mismo de la crisis económica y sigo parado.
Estoy, casi, seguro de la existencia de unas medidas de control ciudadanas sustentadas en el miedo por parte de las capas más "donosas" del poder. Ojalá pudiera demostrar con mis manos lo que sostiene mi intuición. De momento, me conformo con la foto de una amiga en la que aparece un cáctus floreciendo en pleno mes de octubre o noviembre. Dos ya no son uno.

A lo cubano


Cuba. Ese país anclado en el tiempo. Ese país, que es de todo menos país, ha sido una vez más noticia pero, esta vez, por la escasa representación estatal y no por el “señorito”. Orlando Zapata (que buen apellido que se ha perdido) Tamayo, un preso político del movimiento que allí llaman “primavera negra”, cuando en 2003 se acusó a una serie de disidentes por considerarles mercenarios americanos, ha muerto en la prisión Kilo 8 tras una huelga de hambre de 85 días. Ante este hecho tengo que matizar cuatro argumentaciones: 1)Viene a la memoria el caso reciente de la repatriada Aminatu Haidar en un aeropuerto español. La diferencia básica entre las dos situaciones estriba en que en un aeropuerto no están obligados a alimentarte, pero en una prisión el estado, por ley, está responsabilizado de alimentar hasta por la fuerza si se ve conveniente. Con lo cual, no entiendo cómo a Haidar apenas se le notaba el deterioro físico y a Zapata le ha durado tanto la agonía.
2)Bien es verdad que la primera estaba en democracia y el segundo en una dictadura de izquierdas. Pero la mujer se vio respaldada por los medios de comunicación, líderes políticos, actores y creo que al final salpicó hasta al rey. Todo cuadraba en un país de verbena (chiringuito televisivo) y de tapas (a las que renunció Haidar. Sin frivolizar demasiado). Pero en Cuba se ha echado en falta, por ejemplo, la opinión de algún famoso; como podría ser el caso del grupo musical Orishas (¿Hacía dónde mirabas Yotuel? Que nos lo digan a nosotros, vosotros y... a ellas) o algún actor de la industria cinematográfica cubana; tan productiva en antaño y tan desaparecida ahora.
3)Todo esto vino por la mencionada con anterioridad “primavera negra” de la que me quedo con ese miedo latente a lo caza de brujas iniciado por el senador McCarthy en Estados Unidos y que está implantado en la sociedad cubana donde vigilan hasta a Joaquín Sabina cuando visita el país y eso que ya conoce a Fidel en persona.
4)Lo nefasto es que la situación va a peor y en la cárcel Kilo 5 ya han comenzado otra huelga Eduardo Díaz Fleitas, Diosdado González, Nelson Molinet y Fidel Suárez Cruz. Una situación en la que el Comité de Derechos Humanos debería ir preparando el bisturí.
Por último, mencionar que el CIDH, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha reclamado a La Habana la liberación inmediata e incondicional de los arrestados en el raid de 2003, tras lo acontecido con Orlando Zapata. Veremos qué sucede.
Por cierto, acaba de afirmar el actor Willy Toledo que Zapata era un delincuente común. Curiosa España, dónde los actores son periodistas y los periodistas son... lo que son. Nada nuevo por el horizonte ya que Sean Penn tuvo una temporada que hacía documentales sobre Irak. Ahora está en medio de un proceso judicial por propinar una paliza y romperle la cámara a un paparazzi. Más de un actor debería abandonar el egocentrismo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Cuando estuve en el último trabajo

Ayer petó el aire acondicionado del lugar donde trabajo y encima todas las ventanas estaban cerradas a cal y canto. Llegó un momento en el que me planteé el estar picando una zanja a la sombra antes que estar en una oficina a treinta y pico grados. Teniamos los párpados caidos como si hubiéramos estado consumiendo drogas a destajo, pero no, es increible lo que te hace el aire caliente estancado cuando no repones líquidos. Sobre todo, noté el malestar en mis compañeros que no suelen quejarse. A eso de las cinco y pico se me ocurrío ir a por un refresco; pero nada, me lo bebí casi del tirón y la pájara seguía en la cabeza.
Me metí en Tuenti a olisquear, por duodécima vez, o más, pero no había nada nuevo ni llamativo. Volvi a hacer ronda: El Mundo, El País, La Voz de Galicia.... As y Marca están restringidas (no me pregunteís por qué).
A falta de media hora para salir la jefa nos dijo que para estar groguis mejor que nos fueramos y así es como acabamos en el bar. Ellos cerveza, yo piña y en el medio la tapita con queso o chorizo más los crujientes colines. En la tele estaban echando una competición de salto de trampolín. Una compañera alucinó con el torso de un saltador. Luego se arrepentía: -Buag, es de gimnasio.
Más tarde me fui. Tenía prisa por regresar a casa y hacer algo de carrera continua.
Ayer de camino al curro apareció un anacoreta que parecía un enano de los juegos de rol; calvo, frente marcada, iris niveos (era ciego), las cuencas de los ojos profundas y una barba larga y negra perfectamente recortada. Tocó una canción en la que el protagonista se quedaba ciego de amor o algo así. La verdad es que en los trayectos voy empanao o leyendo, por lo que no le presto demasiada atención. La gente no le dio mucho dinero a pesar de que el enano no llevaba varilla para andar y chocaba, de vez en cuando, la guitarra contra los viajeros.
El más efusivo en el don monetario fue otro anacoreta que iba descalzo con mochila que le introduce unas monedas en su riñonera. Cuando el guitarrista ciego se va, éste le toma el relevo distribuyendo unas hojas en las que pude leer algo sobre la leucemia. Él tiene más éxito que el primero.
Ya en el curro me tomé mi rutinario refresco con tan mala fortuna que en el primer sorbo se me hizo un nudo en el estómago. A pesar de saber que el estiramiento intestinal duraba unos segundos, se me hizo eterno. Un compañero se percató: -¿Qué te pasa Dani que estás morado? Le expliqué lo sucedido sin extenderme mucho en algo tan nimio, como también puede ser el agarrotamiento de la planta de un pie mientras duermes (sucede, a veces, mientras doy la marcha atrás al tener apoyado en tensión el pie izquierdo sobre el embrague) o los de la mandíbula mientras se mastica. Rarezas corporales; qué sé yo. Algo más tarde decido darle a otro compañero más anciano unas palmeras de chocolate: -Agggh, eso es veneno. La verdad, es que tenía razón. Cómo le iba a discutir, si siempre estaba devorando tomates, pepinos, manzanas y demás fruta. Al rato aparece con la media naranja de rigor y me la ofrece como todos los días.
La mástico suvemente para no salpicar su jugo mientras pienso que la mejor fruta es el yogur porque no hay que pelarlo.
El aire acondicionado está arreglado.
Ayer amaneció de nuevo. Caminaba hacía el tren cuando una chica me paró para pedirme unas monedas porque le habían dejado ahi tirada y quería ir a Toledo. (¿Por qué a mi?) pensé. Se las dí y una voz cínica retumbó en mi cabeza: -La has huntado porque era una chica de buen ver, que si no... aunque, esa voz no tenía mucho fundamento ya que en otras ocasiones he dado a más gente.
Ya en el trabajo observé que una chica, bueno una mujer, bueno un pivón, avanzaba hacía mi puesto. Era morena y llevaba el pelo recogido con una coleta. Tenía gafas de sol de esas que te tapan todo el rostro e iba con un precioso vestido azul marino que al estar tan ceñido me hizo pensar en sus probables 90-60-90. Preguntó que quién la podía ayudar con su marcado acento rumano o croata (pronunciando las erres y las eses huecas) que era azafata de vuelo. Me contuve la risa, porque parecía que había dejado el avión aparcado en la azotea y se acababa de bajar de él. Le envié a transportes porque no era de mi sección.
A las siete salgo del edificio. El aire caliente me quema el rostro. Observo los edificios en derredor. Que agobio.
Que suerte tenía cuando podía escribir todo esto.

martes, 23 de febrero de 2010

Mi padre

José Luís Atienza Juárez es mi padre. Un lobo estepario que sabe sacrificarse por su manada y que siempre encuentra un risco por el que seguir ascendiendo por la montaña mientras jarrea el chaparrón. José Luís es la sólida consagración de la teoría que sostiene que el tramo más corto entre dos puntos es la línea recta. Es maquiavélico hasta el tuétano como gran superviviente que se precie. De facto, es el único capitalista (me consta que de izquierdas y respetuoso con el obrero) que amo y soporto. Todos los demás son simples valores IBEX o NASDAQ.
Comenzó a ganarse el pan como joyero y la vida le empujó a reinventarse (algo que sospecho que hace a diario) y cuando esto sucede o se salta o te hundes con los muebles.
Mi padre ha cruzado el tranco (y siempre lo seguirá haciendo) de la muerte familiar. Un estacazo en el hocico que comenzó hace ya largo tiempo.
Cuentan que su hermano Miguel estaba de caza una noche por el campo y que se lo tragó un pozo; así, sin más. Nunca apareció el cuerpo. Ahora se ha quedado sin padres, pero os puedo asegurar que todavía oigo aullar al lobo entre sus silencios. Por eso, considero que si hubiera un retrato de él seria evocado con el tenebrismo y la oscuridad de un Caravaggio. Porque conozco las sombras que arrastra y sé que le han curtido y ha intentado aprehender de ellas.
De ojos azules cuando se levanta soñador, de ojos verdes cuando almuerza conformista y de ojos grises cuando se acuesta apesadumbrado. De él heredé el semblante serio (que, a veces, es fachada), ese aire desafiante tan madrileño, tan mírame y no me toques.
A sus labios, sí a los suyos, son a los que huyo cuando necesito que alguien me baje de la nube o cuando debo levantar más la cabeza. Porque su tiento es dulzura en mi tibia sinrazón.
Hubo un tiempo cuando mi hermano y yo discutíamos, casi a diario, que nos sentó a los dos en el sofá y nos argumentó lo siguiente: -Sois sangre de vuestra sangre y como tal estáis empujados a entenderos de por vida. Llegará el día en esta familia en que sólo os tengáis el uno al otro...
Ojalá le hubiera dicho su padre lo que una vez me dijo el mio.
Buen bailarín aunque el tango se le resista. Gran observador, que sabe de antemano que los pequeños detalles esconden las grandes verdades. Por eso le escribo esto.

lunes, 22 de febrero de 2010

El sol llega a su fin


Director: Danny Boyle.
Título original: Sunshine.
Intérpretes: Cillian Murphy, Rose Byrne, Cliff Curtis, Chris Evans, Michelle Yeoh, Troy Garity, Hiroyuki Sanada, Benedict Wong.
País: Gran Bretaña.
Año: 2007.
Guión: Alex Garland.

El sol es un tema de actualidad. Recientemente, la NASA ha lanzado el Atlas V para impulsar el Observatorio de Dinámicas Solares, que estudiará el astro de luz y calor hasta 2015.
El largometraje Sunshine acapara, curiosamente, una posible relación con este hecho. Es otro guiño más del género de la ciencia ficción.
El sol se está apagando. Bajo este acontecimiento la historía narra cómo unos científicos y astrofísicos en un futuro tienen que reactivar el sol con cargas atómicas para que no se consuma y pueda convertir nuestro planeta, de nuevo, en habitable; ya que permanece dañado por una densa capa de hielo. Me parece divertido el paralelismo entre cine y realidad; ya que en el largometraje el sol se apagará en cinco años y en la realidad el Atlas V estará también durante ese lapso estudiando al astro radiante.
El director es Danny Boyle; esa especie de híbrido entre Steven Spielberg británico y David Fincher. Un autor (ver el uso de las lentes amarillas y azules que desarrolla en este caso; no tiene desperdicio) que ha regalado la historia colorista de Slumdog millonaire, y al que pocos le agradecerán, sin embargo, el hecho de haber rescatado al Dicaprio de hoy, tras hundirse en un peligroso rol de Romeo juvenil con La playa. Otros le recordarán por hacer una de las mejores versiones sobre zombis en Europa. Plantándole cara a Amanecer de los muertos.

El guión de Sunshine se sustenta en rasgos zen como en las plantas que transportan en la nave Ícarus II y que son más valiosas que el platino. También, se puede afirmar que el argumento destila un fuerte aroma a la trascendencia de la supervivencia del ser humano como conjunto (algo que ya logró con creces de forma individual en 28 días después) y un perpetuo conflicto entre los momentos de paz y tranquilidad frente al caos y la hostilidad en algunos fragmentos igual de logrados. Lo más significativo es el hecho de que los protagonistas soportan toda la carga de la humanidad en sus hombros en una misión de la que, por fuerzas mayores, el hombre no ha tenido la culpa del enfriamiento solar. En este caso puede semejarse a El Núcleo. Pero Sunshine camina más allá de las puertas de un simple Blockbuster.
Continuando con el guión, cabe destacar la incongruencia de que sobreviva el capitán del primer Ícarus sin reservas alimentarias.
La fotografía es buena y la banda sonora cumple con creces.
En cuanto al reparto decir que se antoja, en cierto modo, un tanto descafeinado. La culpa de ello la tiene el protagonista principal Cillian Murphy, que parece estar en estado de gracia y al que ya han elegido para secundar a Al Pacino en la adaptación de Dalí que aun se encuentra en fase de producción.
Por otro lado, se esperaba más de Chris Evans, que en Sunshine hace un papel insípido y superficial pero necesario. Espero que su representante cuide con más precaución las películas en las que interviene tras la malévola Push.
Por último, concluir destacando el montaje sencillamente soberbio haciendo de punta de lanza en el largometraje. Sin más, considero que es el causante de que la sensación de vacío y asepsia en el espectador sea más punzante.
Buena mezcla de ciencia ficción pura y thriller psicológico a la altura de Blade Runner y Solaris.

domingo, 21 de febrero de 2010

Amor no es una palabra

Marcos recibió un email de Luis; éste a su vez de Carmen, que le había enviado Raquel porque otros muchos se lo habían reenviado y que yo reproduzco a continuación: <<…No tengo la más remota idea de lo que significa el amor. Pero puede que sea sentir el sol en el rostro sin esperar nada más. Recibir el calor de una familia cuando no se merece. La imagen que, no siempre, vemos en nuestro espejo. Cuando se nos ha golpeado y hemos querido responder con más ira. La prisa que se puede llegar a tener por levantarse cuando se acaricia el suelo. Bañarse en un mar desnudo y no querer volver a tocar tierra firme. Apreciar una segunda oportunidad concedida por una amiga cuando se dijo el "nunca más". Huir con un portazo queriéndote quedar ahí toda una vida. Concluir un contrato con la sensación de que termina algo más que una simple labor. Degustar el escozor de un tocino pata negra. Quedar en pie por las calles al amanecer cuando todos ya se han acostado. Ser el alma del cotarro por unos instantes. Escalar una montaña y llegar a su cima con la frente bañada por el sudor. Tenderle la mano al amigo que, aquella vez, te la jugó. Sentir en un concierto que la canción habla sólo de tus secretos. Generar brillo en los ojos de un padre. Disfrutar de las cualidades de un hermano y que a ti te faltan. Recostarte sobre unos latidos que, tal vez, esa noche vayan dedicados a tí. Cuando a uno le comunican la muerte y saber que tiene todo hecho y bien atado. Otorgar sin tener que recibir. Amor es contigo y sin tí>>.
Puede que a alguien le llegue este correo electrónico en días sucesivos. Ustedes verán a quien se lo mandan.

sábado, 20 de febrero de 2010

Radionovela

El secreto de Amancio

Capítulo Primero

El secreto de Amancio cuenta la historia de una familia pobre dominicana que descubre que uno de sus familiares oculta un oscuro secreto.

1- Enrique: (observando el plato de concón mientras todos comen) Anoche tuve una pesadilla muy mala. A decir verdad, lo malo ha sido despertar de ella.
2- Amancio: ¿Qué soñaste hijo? Cuéntanos.
3- Enrique: Que era rico. Vivía en una casa con mucho terreno y me iba a comer unas uvas de mi extensa viña cuando desperté.
4- Amancio: ¡Eso es buenísima señal! Significa que alguien hoy o esta semana te va a dar algo de dinero.
5- Mamá Charo: Son tonterías, mejor hacer hueco en la mesa a Fabiano y Luzmilla que vienen a comer.
6- Enrique: (mirando a su madre escéptico) ¡Genial, no tenemos ni para nosotros y acoges a los vecinos! Tendrán que comer en la tapa de las ollas porque no quedan platos.
7- Amancio: (serio) No seas avaro. Más vale que no te hayan oido. Llévate a tus hermanas al cuarto.
8- Enrique: Mañana partiré a buscar trabajo. Ya no pasaremos hambre.
9- Fabiano: ¡Buenos días Charo! Gracias de nuevo por esto.
10- Mamá Charo: No hay de qué Fabiano. Donde comen cinco comen siete.
11- Amancio: (jovialmente) Que peinado tan bonito trajiste hoy Luz, qué te hiciste. A Mamá Charo se le alborota de estar erre que erre en la cocina.
12- Luzmilla: Apenas lo toqué hoy. Si acaso los rulos de por la mañana.
13- Fabiano: ¿Fuiste hoy a la peletería a trabajar? No te vi.
14 Amancio: (apenado) No que no fui. Ayer estuve catorce horas con las pieles y hoy mira, concón de nuevo, y mañana dios dirá.
15 Fabiano: No te apures. Me han redicho que eres de los más honrados y de los que más rápido curten la piel.
16 Amancio: (triste) Eso da igual. Enrique quiere marchar en busca de trabajo y no tiene ni money para la guagua.
17 Fabiano: Que buen chico tienes. A mi sólo me han salido muchachas que quieren irse a Hollywood.
18 Amancio: (pesadumbroso) Me acuerdo de Martina.
19 Fabiano: (prestando más atención) ¿de cuála?
20 Amancio: De la hija mayor que me mataron.
21 Fabiano: ¿te la mataron?
22 Amancio: Si, un diablo y su escopeta ¡Maldito!
23 Fabiano: Algo de eso leí. No te apures, mira que hogar tu tienes. Pequeño, pero con una familia que está contigo todos los días. Mis hijas se marcharon pronto de casa.
24 Mama Charo: ¡Paso paso que quemamos! Os venimos viendo pesadumbrosos desde la cocina.
25 Luzmilla: sonreíd un poco que pronto es Navidad.
26 Enrique: (con prisa) Marcho que he quedado con Claudio y Azucena. ¡Hasta luego a todos!
27 Todos: ¡Hasta luego!
28 Mama Charo: ¡Vas a sudar con la pana!
29 Enrique: (ya en la calle, con compromiso) ¿Llevabaís mucho esperando?
30 Azucena: (dulcemente) No, si es por ti.
31 Claudio: Íbamos a marchar ya tardón.
32 Enrique: Mis hermanas no me dejaban. Siempre quieren que juegue con ellas.
33 Azucena: Tenemos algo muy importante que decirte.
34 Enrique: Tus ojos no mienten. Parece serio.
35 Claudio: (bajando la voz) Es… sobre tu padre.
36 Enrique: Imagino que ya se sabe por aquí que ya no acude al trabajo porque no le quedan ni ganas. Pero el encargado sabe que es donoso.
37 Claudio: A decir verdad, es algo peor.
38 Azucena: Me lo ha contado mi madre cuando le dije, por fin, que el chico que arrojaba piedras contra la ventana para verme, eras tú.
39 Enrique: (con agravio) ¿Pero que es eso que guardáis?
40 Azucena: Verás… (Se interrumpe)
41 Amancio: Deberíais resguardaros del nubarrón.
42 Claudio: (con sobresalto) ¡Qué susto!
43 Amancio: Sólo falta ese trueno que parta el cielo para que las nubes, como cascarones rotos, empiecen a derramar agua. Nunca las había visto tan oscuras y verdes. Que silencio tan raro hay en el ambiente. Pronto tronará.
44 Enrique: ¿Marcharon ya Luzmilla y Fabiano?
45 Amancio: (serio) Apunto están. Salí porque desde la ventana parecía que hablabais de algo serio. Tu madre necesitará ayuda para limpiar la cocina. Tomad mi paraguas y refugiaos en aquella techumbre. No querréis correr la misma suerte que el afilador al que un rayo le dejó medio cuerpo inútil.
46 Claudio: Gracias.
47 Enrique: Mirad que atento. Apenas tiene fuerzas para andar y nos trae un paraguas.
Voy a juntar pesos para buscar trabajo. Si es necesario, pienso irme a la cooperativa y que luego me manden a otros países a aprender la labor.
48 Azucena: (triste) ¿Me vas a dejar aquí?
49 Enrique: Conseguiré money suficiente durante dos años para comprarnos una casa más grande para mi familia y para ti, Azucena.
50 Claudio: Eso es difícil.
51 Enrique: No creas. He hablado con compañeros que ya lo han hecho.
52 Azucena: Marcharemos juntos y así conseguiremos más bonanza. Ha llegado entonces la hora de que sepas la verdad.
53 Enrique: ¡Soltadla ambos de una maldita vez!
54 Claudio: Tu padre no es lo que parece.
55 Enrique: (algo impresionado) ¿Y qué es entonces? Es un hombre humilde que hace lo que puede por los suyos.
56 Azucena: ¿O eso es lo que os ha hecho creer a todos?
57 Enrique: (enojado) ¿Cómo te atreves a insinuar eso?
58 Claudio: Siempre me he sentido culpable por no habértelo contado antes. Tú, que amas a tu padre más de lo que se merece y por eso, tal vez, tus oídos no estén hechos para estas palabras todavía.
59 Enrique: ¿Pero de qué ustedes hablan?
60 Claudio: Anoche acudí a ella para contárselo todo y llegamos a la conclusión de que era la hora de que te enteraras antes de que marches a otro país como nos predijeron tus compañeros.
61 Azucena: Verás. Yo me enamoré del chico que admiraba a su padre pero sé que nunca serás como él. No os parecéis ni físicamente tan siquiera. Sois la luz frente a la oscuridad.
62 Enrique: ¡Más os vale que sea cierto lo que habléis!
63 Claudio: Hace un año iba dando un paseo por los arrabales en mi bicicleta cuando oí que alguien estaba discutiendo. Las voces procedían del interior de una casa lujosa. Me escondí tras unos arbustos por miedo a que la luna llena revelara mi presencia. Dentro, por la ventana, vi a tu padre discutir con Martina. De repente, su novio el niño de Melchor, el letrado, le apuntó con una escopeta. Los dos hombres se enzarzaron en una pelea y al final un disparo acabó con la vida de tu hermana Martina. Tu padre, lleno de cólera arrebató el rifle al pretendiente y le asestó otro tiro en el pecho.
64 Enrique: ¿Qué? ¿Mi padre mató a mi hermana?
65 Claudio: No, el dedo que estaba sobre el gatillo era el del novio mientras discutían. Fue el amor o el cariño lo que le empujó a acabar con él pero lo más tormentoso fue que tu padre limpiara las huellas y ocultara la verdad. Días más tarde los diarios publicaron que habían asaltado a Melchor para, posiblemente, llevarse todas sus ganancias, pero de eso ya no estoy seguro de quién asaltó la casa en días posteriores.
66 Enrique: (lleno de dolor) ¡Dios mio! ¡Eso es mentira!
67 Claudio: Lo vi con mis propios ojos, lo juro por ella.
68 Enrique: ¡Maldita sea!
69 Amancio: (En casa) Estos chicos. Se pasan más rato en la calle que en sus casas.
70 Mama Charo: Déjalos, son jóvenes.
71 Amancio: (bajando el tono) ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
72 Mama Charo: Nos veíamos a escondidas. Nuestro primer beso fue bajo el sauce llorón del pantano. ¡Qué tiempos!
73 Amancio: Pantano que acabaría comprando Melchor para construir su mansión hecha con el sudor de sus trabajadores explotados y de los que nunca supo ni el nombre. Las cosas han cambiado. El mundo ya no es mundo.
74 Mama Charo: (con ilusión) Vamos hombre, tampoco te pongas así.
75 Enrique: (entrando en casa) Las nubes se han disipado. Al final ni hubo rayo, relámpago, ni tormenta.
76 Amancio: No soy perfecto.
77 Enrique: (apunto de romper a llorar) Ni que lo digas.
78 Amancio: Charo, me dijeron Luzmilla y Fabiano que te iban a enseñar una planta nueva que tenían a ver si sabías cuála es, anda ve.
79 Mama Charo: ¡no!
80 Enrique: ¡Márchate mamá!
81 Amancio: Haz caso a tu hijo anda.
82 Enrique: Me han contado algo.
83 Amancio: Ya veo ya. Se te ve en la cara que tienes algo que no te deja casi ni respirar. Lo hice por vuestro bien. Para que no os tachasen como la familia del asesino. No pude contener el dolor y le pegué un tiro.
84 Enrique: (irónico) Y yo que venía a decirte que me había enterado que Correa puede ganar en Perú. Te escupiría fuego si pudiese.
85 Amancio: ¡Ni te imaginas el dolor que se siente cuando te arrebatan algo así!
86 Enrique: Ocultaste las pruebas.
87 Amancio: Y ya, ¿qué más da? Todo se ha ido al traste. Siempre he sabido de mi cobardía.
88 Enrique: Desde entonces cambiaste. Ya apenas nos hablas. Siempre estás inmerso en tu trabajo y ya ni tienes fuerzas para ir. Esta casa es mejor hogar cuando no estás. ¡Eso es lo que me duele! Que encima de cobarde te dedicaras a una hija muerta en vez de a la familia que sigue viva.
89 Amancio: Ya nada importa.
90 Enrique: ¡Eso ríndete, baja los brazos!
91 Amancio: No has entendido nada. ¿Por qué crees que no me muevo de este sofá deshilachado?
92 Enrique: Porque desde entonces deseas día y noche haber muerto el primero en aquella discusión.
93 Amancio: En parte tienes toda la razón; pero no sabéis lo que dejan entrever las grietas en el alma de los hombres.
94 Enrique: ¿De qué estás hablando?
95 Amancio: Me refiero a esas grietas de la pared del salón. Dentro de ellas hay algo que me sigue manteniendo vivo. A veces, en la puesta de sol me tumbo aquí y observo algún destello dorado. Pobre Melchor. Ni se imagina cuánto perdimos los dos aquella noche.
96 Enrique: ¡Ahora mismo voy a la policía!

viernes, 19 de febrero de 2010

Cicatriz

Herida malva que no cicatriza.
Frío desgarrador bajo las sábanas.
Inusitada luz que encoleriza;
estéril iglesia sin sus sotanas.

Para las cicatrices calafate,
para la soledad unos tequilas.
Lágrimas ácidas en las mejillas;
caí en tus uñas como un botarate.

Almas errantes por entre la negrura.
Barcos hundidos en el olvido del mar;
tanto bien antes, ahora... ¡qué amargura!

Por mi boca otro jazmín ha de brotar.
Vienen más fuegos, otra quemadura.
Cada vez, hay menos ropa en mi ajuar.

Lo que Seven se dejó


Director: Tom Shankland.
Año: 2007.
Título original: WAZ.
Intérpretes: Stellan Skarsgard, Melissa George, Selma Blair, Ashley Walters, John Sharian.
País: Gran Bretaña.
Música: David Julyan.
Fotografía: Morten Soborg.

Que maravilla. Si estuviéramos en un combate de boxeo tendríamos que hablar de un croché con amago. Es decir, cuando el adversario desliza el hombro izquierdo hacía arriba, pero suelta el golpe con el derecho desde abajo. Esto es lo que consigue Waz. El argumento gira en torno a una pareja de policías de homicidios que investiga las muertes de unas víctimas que aparecen con mutilaciones y la palabra Waz (w-delta-z. La fórmula Price en la teoria del gen egoista) en distintas partes de su cuerpo. Todo recuerda a Saw, menos los rasgos que hacen de este largometraje una obra de culto dentro del subgénero policial.
El asesino coloca a la víctima en una compleja situación. O bien deciden morir ellos mismos o matar a la persona querida que les ha colocado a su lado. De ahí viene el cinismo de marcar a los fenecidos con el símbolo de la teoría del gen egoísta.
Rodada con una cámara amateur, como si de un documental o película porno se tratase, consigue un tono de realidad e impersonalidad apabullante. El reparto cumple. Sobre todo Stellan Skargarsgard en el papel de Eddie Argo; un policía que vive en los arrabales de la justicia y simula una mezcla idónea de derrota y de tesón. Melissa George hace de la fiel y astuta compañera Helen O´Mara. Una actriz que siempre pasa desapercibida menos para Woody Allen que le dió la batuta en Melinda y Melinda. Cierra el elenco Selma Blair, la novia de Hellboy, tan misteriosa como atractiva.
El guión es correcto dejando pequeñas migas conceptuales y perceptivas que culminan en un final desgarrador. La historia general conserva un aire quebrantado por las malas acciones de unos malhechores y un distrito policial corrupto que trafica con drogas; propio del cine noir (cine negro) más oscuro. También se ve ayudada por una atmósfera de intriga que reposa más en espacios cuando es noche que cuando día; sustentado todo ello en un manejo de los tempos excelente con una atrevida mesura por parte del director Tom Shankland.
Si le tuviéramos que buscar un pero, sería el hecho de que, bajo mi punto de vista, no tiene ninguno.
Buen cine de suspense mejor que su antecesora, Seven.
Para finalizar, mencionar ese logrado y acertado final rindiendo tributo al manido y facilón tema del amor.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Caramelos malditos


Título original: Byan Singers Trick´r Treat. Truco o Trato.
Año: 2009.
Director: Michael Dougherty.
Intérpretes: Anna Paquin, Brian Cox, Dylan Baker, Leslie Bibb.
Nacionalidad: USA.

El largometraje (aunque apenas llegue a la hora y veinte. Un factor gratificante) está producido por Bryan Singer, productor, a su vez, de la serie House, director de las dos primeras partes de los X -Men y al que, tal vez, no le hizo falta el remake de Superman.
David Sierra tiene mucha razón en la crítica de su página de terror
(http://www.aullidos.com/pelicula.asp?id_pelicula=1094) al mencionar el tremendo desbarajuste en las distribuidoras de cine que hay en algunos casos en España. Truco o trato es uno de ellos. A alguien se le ocurrió que el producto no servía para ser distribuido en las salas de cine por lo que fue editado en DVD. Grave error, porque esta película tiene todos los elementos para convertirse en una obra de culto. Aprovecho para mencionar la mala labor de doblaje que se escucha últimamente en las películas; 2012 sin ir más lejos.
Centrándonos en el argumento; la historia es un retrato coral de varios personajes que sufren una serie de acontecimientos terroríficos en Halloween. Tiene un fuerte tono gore y cínico como sello de identidad. Este título bebe de otras cintas típicas slasher("perseguidor". La aclaración es propia, por eso va entrecomillada) como Viernes 13 o San Valentín sangriento.
También recuerda a Sin city y alguna que otra producción tarantinesca.
El metraje se ve perjudicado por una apariencia Scream o Sé lo que hicisteís el último verano, pero sólo es un mero contratiempo, que, a la larga, acaba por diluirse.
A favor tiene un terror inteligente, una producción cuidada al milímetro (ver créditos de inicio y finales y el detalle de contar con actores de confianza que ya intervinieron en X-Men) un aire a cómic satisfactorio, un gran actor como Brian Cox (el mejor del elenco), un tono a lo Historias de la cripta o Cuentos para no dormir y el contar con un relato que parece tener a Guy de Maupassant como inspiración literaria; me refiero a la historia del conductor del autobús escolar. Lo malo es que hay otros pasajes que recuerden un poco a Sthepen King. No se deben comparar.
Por último, destacar que los efectos especiales puede que defrauden a las retinas más exquisitas, que a veces el guión patina (como en el momento del desfile en el que una víctima se pregunta por qué nadie se da cuenta de que está herida. Es porque la sangre de los otros disfrazados es tan real como la verdadera. Vaya) y que es una pena que hayamos sido tan pocos los que hemos disfrutado de Truco o trato. Un factor menor es el hecho de la fallida y engreída labor de colocar el nombre del director o, en este caso, productor en una película.

domingo, 14 de febrero de 2010

Carnavales 2010

Fueron Carnavales; uno de los pocos días en los que la gente no va disfrazada. Decidimos ir a una especie de after que hay en Móstoles. Los puertas estaban graciosos anoche y nos dijeron que no se podía pasar. Iba a soltar alguna idiotez, pero no se me ocurrió nada en ese momento, ni tampoco ahora. Nos dejan entrar y nos dan una pegatina para que encontremos a nuestra pareja. Me tocó el coyote, pero no vi a la correcaminos por ningún lado. Tampoco la busqué. Una amiga se acabó tropezando con el compañero y el regalo que les hicieron fue una camiseta del pub, bastante chula por cierto.
La sala comenzaba a rebosar. Los grados suben; etílicos y centígrados. Se producían empujones, pisotones, rodillazos; vino un segurata para pedirnos que quitásemos los abrigos y adornos de una columna luminosa. Si hubiera percheros... y los hay; pero son de pago y siempre están vacíos.
Fui a la barra a por un refresco, deslizándome sobre un suelo repleto de hielos y cristales rotos. Cuando llegué me robaron cuatro euros por veinte centilitros de Coca cola. Navajazo al canto.
En derredor, había todo tipo de disfraces: monjas, el Papa al que le reproché sus creencias porque yo iba de musulmán, comecocos (los del videojuego nada referente a la psique), piratas, enfermeras, policías, egipcias que al ser preguntadas por Nefertiti pasaron de mí, Mochilo, el malo de Saw, gatitas mansas y fieras, vacas, vikingos, homo insapiens (ah no, que eran los seguratas), Pocahontas, Blancanieves sin los siete enanitos (¡arriba Mudito!) y demás personajes que ya no recuerdo.
El pub se seguia llenando; entraban más que salían empujados por el frío. Uno de seguridad, juraría que el mismo de la columna luminosa, se acercó al lado de un chaval que entró sin disfraz para decirle que con la sudadera del chándal no podía pasar. Tiene que doler en el orgullo que entren cuatro soldados de 300 y tu no.
La vegija, a modo de minidiscoteca, también estaba repleta. Los baños eran una marea de orina. Levanto la chilaba para evitar daños. En realidad, los inodoros eran la parte más higiénica porque nadie atinaba dentro. Me quité la barba postiza que ya picaba y chinchaba.
Al salir, me para un desconocido: -¡Hombre, Tomás! Le seguí el juego extrechándole la mano aunque parecía que no iba ebrio. -No soy Tomás.
-Ah, perdona. Parecía que eras el del instituto. Me despedí y me difuminé entre los disfraces.
La noche llegaba a su fin o el alba a su principio y el cansancio asaltaba. No estuvo nada mal la fiesta. ¡Ups! Todavía tengo los ojos pintados mientras escribo esto.

viernes, 12 de febrero de 2010

A mi madre

María Antonía López Peláez va a cumplir 52 años. El alma de María es una cenador con vistas a un oceano. Mujer de brío inagotable con un corazón que palpita brea. Poseé un cariño innato y exquisito horneado en La Mallorquina de Madrid. Contemplo las arrugas en esta guerra que todos luchamos.
El transcurrir de los días le ha minado de dolores. Que cobardes son sus huesos por creer que están de mírame y no me toques, porque mientras su razón siga intacta habrá vendaval para rato.
A las seis de la mañana se despierta su día; luego viene, va, regresa y se vuelve a marchar. Se merece un año sabático (o dos) pero tal y como están las cosas...
Ya ves, ella con dos trabajos y yo sin ninguno.
Me estaba acordando de cuando me enseñó a atarme los cordones de las zapatillas. La verdad es que con cinco o seis años no entendía la vehemencia de este acto, pero, más de una vez, se me desabrochan y al agacharme todo encaja.
No puedo evitar acordarme de El Tragón cuando la veo. Esa tozudez inhumana. Ese pequeño tractor que nunca se detiene por muy abrupto que se haya puesto el terreno. La verdad es que tienen algo de animal y creo que, aunque le arrancaran un miembro de un balazo, seguiría indiferente como una autómata. Tal vez haría una ligera mueca de dolor, pero poco más. El sufrimiento se hace eco en esa fortaleza de hormigón que lleva escondida en el pecho.
Si tuviera que compararla con un vehículo; sería una Transit granate. Esa que todavía circula por ahí. Tan resistente y sempiterna.
María se llama igual que su abuela, pero como el otro no le dé un nieto, conmigo, de momento, que no cuente.
Hasta aquí dejo su pequeño retrato.

Indignación no sólo en América

Una profesionalidad para quitarse el sombrero la de estos tres guardias de ¿seguridad? (o maniquís con pilas).
El video (http://www.elmundo.es/america/2010/02/12/estados_unidos/1265974285.html) muestra a tres tipos que agreden a una chica en Seattle (parece afroamericana). La agredida es pisoteada mientras los tres pastiches (los guardias que no guardan) otean los hechos como el ebrio que no encuentra el mando de la televisión del salón. Sólo les falta rascarse la bragueta. Que vergüenza.
Estamos hartos de los videos donde hay persecuciones y acciones demasiado extremas y ahora nos enseñan esta pasividad hilarante. Me temo que no hay punto medio. Por lo tanto, no sé de qué sirve un sistema mareante de cámaras de vigilancia; porque no hay que olvidar que cuanto más seguridad exigimos más libertad perdemos.
Cuando se les ha tomado declaración a los de seguridad (circulan peluches de Gismo por las tiendas más dinámicos) han alegado que la empresa para la que trabajan sólo les permite observar. Ante tanta volatilidad en el concepto americano sobre la seguridad, no sabe uno a dónde va a llegar ese mundo llamado América.
Menos mal que la policía de la ciudad ha utilizado las redes sociales como Facebook y MySpace (ah, ¿Pero no valían sólo para jugar a la granja y a la pecera? Que cosas. Herramientas donde cualquier organismo del Estado nos puede localizar. Por cierto, ya están haciendo el largometraje de "caralibro") y les han detectado.
De todos modos, el último puntapié que le dan en la cabeza a la agredida es para que alguno de los otros ciudadanos hubiera hecho algo. Por otro lado, es comprensible el miedo hacia la delincuencia si no llevas porra, esposas, chaleco ni pistola. Lo dicho.