Ya le hubiera gustado a César que durante su descuido mental, su olvido, hubiera habido esa figura teatral que aparecía en el largometraje de Shakespeare enamorado para que le hubiera ayudado sobre el escenario. Era un compañero de actuación cuya función consistía en recordar a los demás intérpretes el fragmento del texto necesitado. Esta figura, ya desaparecida casi por completo, se ocultaba en un hueco central delante del escenario cerca del proscenio, sin ser el foso, a un nivel inferior que los demás actores de la representación. El público permanecía expectante. La obra estaba diseñada para que todas las intervenciones, si no la mayoría estuvieran precedidas de un buen nivel de entusiasmo. De todo aquello tenía la culpa el guion como siempre en los grandes carteles del mundo del teatro y de cualquier mensaje que quiera ser transmitido a un receptor sobre cualquier medio. Carolina vio que ya debía de haber empezado a hablar con su personaje parlanchín y tontorrón, así que ni corta ni perezosa se acercó a él y le susurró al oído un par de líneas. Dicha acción fue llevada a cabo de una forma tan natural y delicada que arrancó una oleada de aplausos al público sentado plácidamente en la grada con la única preocupación de que la actuación les gustase. Cómo le había costado retener aquel texto en la memoria. Para que ahora bajo la luz de un cañón, a modo de declaración, se le nublara el pensamiento, pero no la razón. Sabía que estaba soportando una gran cantidad de estrés: si no vales para esto, puerta; le diría la empresa que organizaba todo el musical. Bailar seria fácil. La coreografía la tenía muy ensayada pero primero tenía que salir de aquel lío. No sabía cómo relajarse. Ese era su problema. Desde el estreno, aquel famoso día por entonces cuando sintió que formaba parte de una empresa por los beneficios, no había sabido cómo detenerlos. Y ya le devoraban por las noches horas antes, incluso, de irse a dormir, le estaban dando dentelladas por la espalda a modo de herpes, pero como había dicho antes ya vería cómo resolvería hoy la tarea del baile. Mientras empezó a recodar y a repetirse las frases que segundos antes le había dicho Carolina al oído para que solo él las oyera y las utilizara de pabilo para que todo el texto que vendría detrás cobrara forma a través de sus cuerdas vocales y la lengua. Al rato César se repuso ayudado, en gran parte, por la adrenalina del momento, la misma que le había jugado la mala pasada. Su actuación ya tomaba cuerpo para más tarde dar unos pasos de claqué con mayor o menor brío. Y entonces le sobrevino un ataque de ego en uno de esos momentos donde su personaje estaba detrás de una pared escuchando el diálogo de quien en ese momento le tocaba hacer de protagonista, para recordar como entrenó sus otras “facetas”. Un móvil desde la grada aconteció con su inevitable ruido molesto. Los actores seguían recitando su texto. Estaban, quizá, más concentrados que él o mejor preparados, quién sabe. Pero él no se iba a rendir tan fácilmente. Iba a estar presente en esa función hasta que colgaran el cartel de fin de representación. Con el orgullo intacto. La voluntad no se extrae de ningún folio. Por eso salió de la mendicidad. En realidad nunca dejó de trabajar pero hacía horas extra de un modo “peculiar”, en primer lugar dejó de ducharse durante un mes y lo mejor fue que nadie en la oficina tuvo el suficiente valor como para decírselo. Al decir dejar de ducharse es dejar de asearse completamente sin tocar una esponja o un jabón ni ningún cortaúñas, luego la barba le creció de un modo inapropiado para el empleo que llevaba, pero sólo el jefe le recomendó afeitarse… él fingió no oírlo. Más tarde cuando ya llevaba ese tiempo alejado de un aseo civilizado, comenzó a dormir en un cajero automático y más de una noche le tocó abandonarlo, porque la policía no lo permite, o mejor dicho los dueños de los bancos les pagan para no dejar que los indigentes descansen ahí. En esas, César, el César dormía, o lo intentaba, a ras de suelo en un cajero del BBVA en una de las calles concéntricas de Madrid, pero no muy transitada y no muy lejos de Fuencarral. El problema de elegir dormir en un sitio así es que otros mendigos que ya llevaban tiempo ahí le reclamaban su sitio, pero inexplicablemente había huecos viables entre la policía y los propios anacoretas en los que le dejaban descansar más o menos en paz. Si no estaba claro, siempre habría bancos o esquinas donde mal dormir y mal vivir. Ahora con el buen tiempo, era una labor llevadera dentro de lo que significa mal dormir para luego volver a la oficina y cambiarse a la ropa limpia, eso sí. Esto lo llevaba rigurosamente a cabo para controlar que tipo de personas abrían la sucursal. Uno se sorprendería de la cantidad de información secreta que se puede decir en las proximidades de un sin techo. Porque se ha adoptado ya esa costumbre. Al igual que frente a un vecino, un profesor o un compañero de trabajo. Personas que lamentablemente están en más alta estima que un pobre y vulgar mendigo, al que por mucho que oiga no va a transmitir nada porque salvo su círculo dañino no va a poder contarlo a nadie, pero esta vez no iba a ser como las otras. En esta ocasión, a los pies de una encargada y el jefe del banco estaba un ladrón de identidades y manipulador nato. Dispuesto a escucharlo todo: cierre, apertura, alguna cantidad si la suministraban... lo que le diera tiempo antes de que descubrieran su visibilidad y avisaran a alguien para que lo sacaran de allí por dar mala imagen al banco. Seria una mancha peligrosa, pero bajo los harapos teatrales y las mantas se ocultaba un gran maquiavélico, una auténtica y verdadera amenaza.
viernes, 23 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
El espantapájaros
La luna resplandecía en el cielo rojizo de Madrid. Era uno de esos momentos de la noche, que no se solía dar demasiado, donde se encontraba enorme allá arriba. Un grandioso queso repleto de luz que hacía recordar, de vez en cuando, a los seres humanos, lo diminutos y e insignificantes que eran no por lo evidente del tamaño y las distancias siderales; si no por el hecho de no comprenderlos jamás, por mucha ciencia que hubiera. Un céfiro cálido y suave esparcía con levedad las hojas de los parques y las aceras. En cambio, las pocas que quedaban ya en las hayas y olmos permanecían aferradas a ellos con su último halito de vida otoñal. Mientras tanto, en lontananza, en un campo de Coslada se apreciaba una extraña silueta en cruz, era un espantapájaros que se mecía sin esfuerzo sobre la construcción en madera que lo sujetaba por su parte posterior. Ya apenas había de ellos, pero este, en concreto, se encontraba casi al borde de su extinción también, al estar deshilachado y desecho, pero aún estaba en pie con un sombrero de paja bien encalado a dos metros del suelo y al alcance de unos pocos que tuvieran escalera. La función era archiconocida, espantar a los mirlos, urracas y demás aves hambrientas, pero la inmovilidad era su mayor inconveniente. Aunque más de un vecino de esas tierras, le había parecido que el espantapájaros se movía. Dicha apreciación había sido afirmada en un atisbo de reojo, por lo que no se podía contrastar fehacientemente además de lo ridículo que contenía el tema. Lo que si fue demostrable, y su dueño podía dejar constancia de ello fue un día que estaba agotado de trabajar el campo cuando se sentó a recuperar el aliento, arrojando a un lado la azada. A los cinco minutos de estar sentado contemplando el cielo y los pájaros de Barajas una cigüeña se posó de repente en la cruz del muñeco “aterrador” y cuando el propio animal comprobó que el crucificado inanimado no se movía comenzó a arrancarle paja entre la camisa desabrochada. Le pareció curioso que de su herramienta humanoide saliera materia para hacer nidos. Al fin y al cabo estaba hecho de paja: de los frutos de la tierra a los frutos de la cigüeña. El hombre inmiscuido en el ciclo vital. Cuando ya se hartó de coger alzó el vuelo ante la mirada tranquila del agricultor. Pero no reparó demasiado en que su pequeña obra de arte sirviera para otros usos cuando, en verdad, lo mejor hubiera sido tal vez juntar cuatro palos con una soga y un par de trapos y listo. La camiseta de cuadros rojos y negros era de su dueño, un apuesto hombre de campo, de los que valdrían para realizar el próximo anuncio de Marlboro. Y al no saber cómo vestirlo le colocó ese atuendo. La bruma penetraba a través de su destartalado cuerpo. El enigma era cómo se mantenía todavía en la encrucijada. Parecía como si fuera a seguir enhiesto de por vida. El hombre anuncio no quería descolgarlo de su cruz pero sería ahora o nunca; en mitad de la noche. No lo quería para la siguiente temporada de cultivo. Así que cogió una escalera de cuatro peldaños y se dispuso a descolgar y tirar al viejo muñeco. No sin antes subirse hasta su misma altura y contemplarlo bien de cerca. Las estaciones le habían mermado como el frío a las aves de El Retiro, obligándolas a migrar. Ahora el humano le iba a provocar una migración definitiva: el cubo de la basura. Y ese hubiera sido su destino cuando el agricultor guapo, desabrochó su camisa aunque ya era del espantapájaros para ver lo que había allí dentro. Por alguna razón vio verdor, aunque a esas horas lo identificó como un gris oscuro, en lo que podía ser un estómago humano. Al parecer, allí habían encontrado algunas plantas el refugio y el calor idóneos. Aunque lo inexplicable era la ausencia de luz durante las horas de sol. El muñeco se había convertido sin pretenderlo en un tiesto; donde el maíz había enraizado con delicadeza. Así que decidió dejarlo ahí por la curiosidad de ver qué podía crecer de aquello de ese nudo de plantas que maduraba entre la paja seca de su cuerpo. El agricultor se había dejado llevar por las apariencias. El espantapájaros le recordó que llevaba toda la vida fijándose nada más que en lo de fuera y eso tenía un precio… la soledad del campo. Y el hombre anuncio dejó escapar una bocanada de aire entre los labios tan contagiosa como un suspiro. viernes, 16 de marzo de 2012
Cuatro estrofas de versos desencantados y desencadenados
El nombre propio que aparece pertenece al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.
Una falla encendida antes de tiempo,
palma de una mano estrechando la nada;
padres ahogados por culpa del remo;
pirómanos de Ourense a Zarzaquemada.
Un colibrí desafiando la gravedad.
Cuerpos que gritan verdades sin lengua.
Madrid comercia con el menor de edad,
si cesa a Arturo Canalda, no hay tregua.
Y entretanto las acciones policiales,
You Tube es una televisión parcial,
la resistencia aúna tratos “especiales”.
Las fresas de hoy ya no saben a na´.
Poemarios dentro de una lata oxidada,
sentimientos que se pierden en la mar,
mensajes húmedos de marejada
quien los encuentre que los vuelva a dejar.
Curso redactor-corrector
Guapo, inteligente, con pinta de americano de clase alta y de tenista dominguero. Corría el año 2006 cuando Paul Newman, el eterno hombre de ojos bonitos, dejó su última aportación al cine, esta vez de animación, con Cars, y, anteriormente, cuatro años antes de aquel doblaje se metió en la piel de un gánster en el largometraje de Sam Mendes Camino a la perdición, cosechando numerosas críticas positivas por el papel que le permitío compartir plano con Tom Hanks, otro grande. Lo que más caracterizó a Newman fue el hecho de ser un “eterno rebelde” y anárquico en medio de una generación que abogaba por el “No a la guerra de Vietnam” y años más tarde sufriendo por la crisis del petróleo. Además, y según numerosas fuentes como Editorial Lumen, diario El Mundo, El País y periódicos norteamericanos era un gran actor y prueba de ello fueron sus dos Óscar: uno por El color del dinero y otro logrado en la mención de honor. Aún así no tuvo buenos comienzos en la industría cinematrográfica. Su debut en El Cáliz de plata en 1954 le hizo cosechar malos resultados. Pero ahí quedó latente su fuerte carácter utilizando a la prensa para difundir el mensaje de perdón por haber interpretado un papel tan malo, invitaba al público a no ir a la sala de cine, y pedía una nueva oportunidad para demostrar su valía como actor. Parecía como si la industria pasara por alto el buen fondo que tenía ese joven atractivo, de ojos azules, los cuales le llegaron a generar más de una situación incómoda con los admiradores que siempre querían que se descubriera las gafas para vérselos más claramente. Incluso llegó a declarar que: “No hay cosa —se quejaba Paul Newman— que te haga sentir más como un objeto, es igual que si uno se acerca a una mujer y le dice: Desabróchese la blusa que quiero mirarle las tetas”. Mientras tanto, poco a poco, Newman se fue abriendo paso con películas como Marcado por el odio, de 1956 o Mujeres culpables ambas del mismo director, Robert Wise. Mientras tanto la fama del actor americano seguía en aumento y no hay que olvidar que provenía del Actor studios. Una academia donde se trabaja el Método, a partir de la teorización de Konstantin Stanislasvki, es decir, que la persona intérprete sienta las mismas emociones que el papel a caracterizar. Entre otros compañeros de escuela se encuentran: Dustin Hoffman, Gene Hackman, Robert de Niro y el propio Al Pacino. Sus borracheras fueron muy conocidas en algunos platós en los que intervino. Sobre todo cuando salía con los compañeros de reparto de El Castañazo. Más tarde, su fuerte personalidad le llegó a empujar a realizar declaraciones un tanto salidas de tono cuando interpretaba Ausencia de malicia en el que llegó a exponer: “La película era un ataque directo contra el New York Post y yo me sentía encantado con un papel que arremetía contra el periodismo poco ético. Me habría gustado demandar al Post, pero resulta muy complicado llevarlo a un cubo de basura ante los tribunales” para poco más tarde añadir “Alguien debería inventarse algo insultante de verdad, como que Rupert Murdoch no sabe hablar y necesita un diccionario o que lo detuvieron de joven por mantener relaciones sexuales con gallinas”. En 1968 expresó públicamente ser un demócrata, por lo que el contexto social y político no pasaba inadvertido para Newman en una época tan comprometida y delicada. De hecho muchos actores en la actualidad han copiado ese modelo político-protesta. Voces como las de Sean Penn, George Clooney o el propio Tim Robbins, recogen esas ansias de ir contra las voces dominantes republicanas, como Newman. Sobre todo cuando no estaba Obama, quizá. También es conocida su afición por los coches tras rodar 500 millas o 24 horas en Le Mans A partir de ahí: quedó segundo en unas carreras en LeMans con cincuenta y cuatro años, creó su propia escudería y construyó él mismo un circuito, participó en un buen puñado de carreras de la mano del equipo Bob Sharp Racing en las que ganó varios campeonatos con sus victorias y presenció premios de Fórmula 1 como el de Montecarlo junto a Grace Kelly. Este rasgo ha sido muy seguido, sin saber cuál fue el pionero en el hecho de ser emprendedor y de montar varios negocios, como son los coches, en este caso. Menos conocidas, sin embargo, fueron sus aficiones a otros deportes extremos o al salto de trampolín, su afán por las bromas durante los rodajes, rasgo característico de todo peso pesado de Hollywood y su preocupación por su estado físico que le llevaba a correr, nadar y montar en bici cuando vivía en casa junto a Joanne Woodward, su mujer. La tragedia también le llegó a su vida cuando su hijo, Scott, murió de sobredosis en 1978. Pero el intérprete logró sobreponerse al percance y siguió adelante con su carrera de actor, productor y director estadounidense. Este hecho sirvió para ser tenido más en cuenta por los otros compañeros de profesión que veían como después de los infortunios se puede seguir adelante. Algunas de sus películas como director o guionista fueron Rachel, Rachel, Casta invencible, La caja oscura o Harry e hijo. Donde se solía recurrir a su mujer para que hiciera el principal papel protagonista. Aunque, bien es cierto, que la frecuencia de trabajo de Paul Newman disminuyó notablemente, por lo sucedido anteriormente con su hijo y porque apenas le ofrecían ya buenos papeles. Hasta que llegó Al caer el sol. Y así vino septiembre de 2008. Atrás quedó la memorable escena de La leyenda del indomable donde su protagonista ingería cincuenta huevos duros en una hora. A estas horas su legado visual permanece todavía ileso siendo ya eterno.
Guapo, inteligente, con pinta de americano de clase alta y de tenista dominguero. Corría el año 2006 cuando Paul Newman, el eterno hombre de ojos bonitos, dejó su última aportación al cine, esta vez de animación, con Cars, y cuatro años antes de aquel doblaje interpretó de un gánster en el largometraje de Sam Mendes Camino a la perdición, adquiriendo numerosas críticas positivas por el papel que le permitió compartir plano con Tom Hanks, otro grande. Lo que más caracterizó a Newman fue el hecho de ser un “eterno rebelde” y anárquico en medio de una generación que abogaba por el “No a la guerra de Vietnam” y años más tarde sufriría la crisis del petróleo. Además, y según numerosas fuentes como Editorial Lumen, El Mundo, El País y periódicos norteamericanos era un gran actor y prueba de ello fueron sus dos Óscar: uno por El color del dinero y otro logrado en la mención de honor, Óscar honorífico. Aún así no tuvo buenos comienzos en la industria cinematográfica. Su debut en El cáliz de plata en 1954 le hizo cosechar malos resultados. Pero ahí quedó latente su fuerte carácter cuando utilizó a la prensa para pedir perdón por haber interpretado un papel tan malo, invitaba al público a no ir a la sala de cine, y pedía una nueva oportunidad para demostrar su valía como actor. Parecía como si la industria pasara por alto el buen fondo que tenía ese joven atractivo, de ojos azules, los cuales le llegaron a generar más de una situación incómoda con lass admiradoras que siempre querían que se quitara las gafas para vérselos más claramente. Incluso llegó a declarar : “No hay cosa — que te haga sentir más como un objeto, es igual que si uno se acerca a una mujer y le dice: ‘Desabróchese la blusa que quiero mirarle las pechos tetas’”., Poco a poco, Newman se fue abriendo paso con películas como Marcado por el odio, de 1956 o Mujeres culpables ambas del mismo director, Robert Wise. La fama del actor americano seguía en aumento y no hay que olvidar que provenía del Actor´s studio,. una academia donde se trabaja el m “étodo”, a partir de la teorización de Konstantin Stanislasvki, es decir, que la persona intérprete sienta las mismas emociones que el papel a caracterizar. Entre otros compañeros de escuela se encuentran Dustin Hoffman, Gene Hackman, Robert de Niro y Al Pacino. Sus borracheras fueron muy conocidas en algunos platós en los que intervino, sobre todo cuando salía con los compañeros de reparto de El castañazo. Más tarde, su fuerte personalidad le llevó a realizar declaraciones un tanto salidas de tono. Cuando interpretaba Ausencia de malicia llegó a exponer: “La película era un ataque directo contra el New York Post y yo me sentía encantado con un papel que arremetía contra el periodismo poco ético. Me habría gustado demandar al Post, pero resulta muy complicado llevarlo a un cubo de basura ante los tribunales” para poco más tarde: añadir “Alguien debería inventarse algo insultante de verdad, como que Rupert Murdoch no sabe hablar y necesita un diccionario o que lo detuvieron de joven por mantener relaciones sexuales con gallinas”. En 1968 expresó públicamente ser seguidor del partido demócrata, por lo que el contexto social y político no pasaba inadvertido para Newman en una época tan comprometida y delicada. De hecho muchos actores en la actualidad han copiado ese modelo “político-protesta”. Voces como las de Sean Penn, George Clooney o Tim Robbins, recogen esas ansias de ir contra las voces dominantes republicanas, como hizo Newman. Sobre todo cuando no estaba Barack Obama. También es conocida su afición por los coches tras rodar 500 millas o 24 horas en Le Mans. A partir de ahí,quedó segundo en unas carreras en Le Mans con cincuenta y cuatro años, creó su propia escudería y construyó él mismo un circuito, participó en un buen puñado de carreras de la mano del equipo Bob Sharp Racing en las que ganó varios campeonatos y presenció premios de Fórmula 1 como el de Montecarlo junto a Grace Kelly. Este rasgo ha sido muy seguido, sin saber quíen fue el pionero en ser emprendedor y montar negocios, como los coches, en este caso. Menos conocidas, sin embargo, fueron sus aficiones a otros deportes extremos o al salto de trampolín, su afán por las bromas durante los rodajes, rasgo característico de todo peso pesado de Hollywood y su preocupación por su estado físico que le llevaba a correr, nadar y montar en bici cuando vivía junto a Joanne Woodward, su mujer. La tragedia también llegó a su vida cuando su hijo, Scott, murió de sobredosis en 1978. Pero el intérprete logró sobreponerse al percance y siguió adelante con su carrera de actor, productor y director estadounidense. Este hecho sirvió para ser tenido más en cuenta por otros compañeros de profesión que veían como después de los infortunios se puede seguir adelante. Algunas de sus películas como director o guionista fueron Rachel, Rachel, Casta invencible, La caja oscura o Harry e hijo, donde solía recurrir a su mujer para que hiciera el papel protagonista. Aunque, bien es cierto, que la frecuencia de trabajo de Paul Newman disminuyó notablemente, por lo sucedido con su hijo y porque apenas le ofrecían ya buenos papeles. Hasta que llegó Al caer el sol. Y así vino septiembre de 2008. Fecha de su muerte. Atrás quedó la memorable escena de La leyenda del indomable donde su protagonista ingería cincuenta huevos duros en una hora. A estas horas su legado visual permanece vivo y eterno.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Letras propias
Paul Auster, el mismo, afirmaba que la escritura era una enfermedad. Y es que uno de repente esta viendo la televisión y siente la necesidad imperiosa de encender el ordenador y liarse con ello, un rato o durante varios días y quizá, si la enfermedad es crónica dure meses o años; sé bien lo que digo. He dicho computadora y no papel y lápiz porque ya me he acostumbrado a desarrollar aquí, o así, lo que se desliza por el ideario. Conozco lo que estoy buscando… los puentes. Los mecanismos que transformen aquello que escribo en algo comprensible por un lector medio o cualquier tipo de leedor. Pero para ello no voy a jugarme el verbo ni arriesgar el adjetivo; tampoco me voy a rasgar los sustantivos ni a complicarme más de lo que ya lo hago. Entiendo que aquellos lectores desconocidos deben dar un paso adelante, como la serie, e intentar descifrar e ir más allá. Además siempre será más difícil escribir que leer, así que el escritor debe tener el amparo o el beneficio de la duda para imaginar lo que ha querido decir en determinado párrafo. A veces, es todo más simple de lo que pensamos y no hay que adquirir un punto de vista metalingüístico y académico: el mensaje es el que es. Un poco como la teoría de «lo que hay es lo que se ve». Luego está el hecho de que sólo se comunica con palabras y eso, siendo franco es el 5% de la comunicación humana, aproximadamente. Un claro ejemplo de lo referido es el actor de moda por The Artist Jean Dujardin, que ha conseguido, suponiendo que los premios sean premios, comunicar y trasmitir sentimientos e ideas sin la necesidad del habla. Y con los largometrajes hablados sucede lo mismo: importa y mucho, la frente, los ojos, la nariz, los hombros, los codos, las manos, etc. Las palabras, como se suele afirmar, son volátiles. Así, ¿En dónde queda quien pretenda seguir escribiendo aún sabiendo todo esto y dándose cuenta de que la piratería también se ha instaurado en el mundo editorial? Espero que haya una leve línea que una todo esto. Unos hilillos sutiles e inexpertos, tal vez, para unir el conjunto y urdirlo, antes de ser digerido por el ansioso estómago del lector; que como diría una cita de cine de serie B, «No tiene piedad, lo devora todo». Que sea así por muchos años. Un factor que depende del otro… se retroalimentan.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Día de radio
martes, 28 de febrero de 2012
Lo último de Coldplay
En 2011, la banda británica Coldplay, grabó y editó un nuevo disco producido en Estados Unidos gracias a Emi Records, ATV Music Publishing, Hollywood Records más su sello personal Parlophone. Un trabajo de estudio, que sigue por su misma senda de siempre dentro del pop, que les ha llevado tres años sacarlo a la luz desde el anterior, y también, muy recomendable, Vive la vida.
Los cuatro músicos británicos decidieron llamar al actual Mylo Xyloto y cuenta con una serie de buenas canciones, algunas, incluso, ya han pasado a formar parte del repertorio clásico, del que podrían tocar en cualquiera de sus conciertos. Son los casos de Paradise o Every Teardrop is A Waterfall, aunque esta última ha generado un gran revuelo en las redes sociales por su alto parecido con la irreutilizable Ritmo de Valencia y se ha llegado, incluso, a acusar a la agrupación de plagio.
Otros aspectos igual de importantes de Mylo Xyloto es que se ha rodeado de varios artistas que están en la cumbre del pop o son leyenda viva; es el caso de Rihanna con Princess of China o la colaboración, más que notoria, de Brian May, el todavía componente de Queen en la última canción del disco a modo de despedida. Las dos colaboraciones mezclan bien, aunque quizá más fusionada la de él.
También en su contra, cabe destacar, que las canciones a veces sirven de intro a la siguiente, es decir de “pretemas” y esto tiene una lectura positiva porque amplifica la sensación atmosférica de todo el concepto del conjunto musical, pero resta producción al ser sacrificadas tres canciones que introducen a otras, por lo que si el disco cuenta con catorce temas, habría que decir que en verdad y como tal tiene once completas con ritmo y letra.
Habría que resaltar también el toque personalísimo de la banda de música, dicho lo cual lo impregna todo, hasta los videoclips y toda la serigrafía, diseño de las portadas e interiores del cd más los decorados en sus conciertos, muchos de los cuales guardan relación con el merchaindaising elegido en cada trabajo.
De momento, y si Blur u otra agrupación más minoritaria no hacen su mejor versión, al menos en las islas británicas, la banda de Chris Martin seguirán siendo un punto de referencia… otro más.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Capítulo 1
Le ardía la mirada y le palpitaba el pecho, sin embargo tenía las manos heladas por los nervios. Sobre uno de los escenarios más conocidos de la Gran Vía, allá arriba subido con el calzado apropiado para claqué como era debido, se podía calcular, de buen ojo, cuánta asistencia había en el estreno: mucha o poca o lo que era lo mismo muchos rostros frente a la visión de incómodas butacas vacías, pero al menos de momento y por algún tiempo no iba a ser el caso. Así que se regocijó pensando en lo bien que le iba a sentar el sueldo aquel mes. La sala, bajo un bombín negro característico de uno de los más celebres cantautores de España, estaba a rebosar y eso que al entrar para ver la función no era una acción barata y sencilla. El conseguir una entrada era digno de manos hábiles y bolsillos acomodados. Noventa euros en algo así no era una ganga y si se multiplicaba por el número de asistentes salía un bruto excepcional. Uno de los mejores de su extensa carrera. Antes de entrar, cuando iba por la calle, se había conmovido por el extenso número de indigentes que había resguardándose del temporal invernal que congelaba el asfalto, fachadas y aceras; aunque hasta la fecha no estaba siendo muy severo… parecía estar conteniéndose, quizá. No lo olvidaría cuando pasó una época en la que él también tuvo que lidiar con el hecho de vivir a la intemperie. Fueron solo dos meses, pero suficiente para no pasarlos por alto todavía y seguro que nunca jamás. ¿Y si el azar le jugaba otra mala pasada? Por eso deslizó entre su mano, que ya estaba fría, un par de euros, al cartón de vino vacío que hacía de monedero público en las peticiones de un pobre desatendido. Así calmó su miedo y también la conciencia… Ahora faltaban menos de diez minutos para que todo echara andar. Los músicos se habían subido a la primera planta del escenario móvil y estaban preparando sus instrumentos pero sin poder tocarlos. Lo hacían un poco a ojo, por intuición, en ello correspondía la “magia” musical. Los demás compañeros de actuación ya se habían enfundado en la ropa elegida y confeccionada exclusivamente para la representación. El encargado de la iluminación comprobaba que todos los focos estuvieran en orden. Eso la hacía falta a él otro poco de luz y ya no bajaría de la cima. Comenzaba la actuación aunque él llevaba en una obra toda la vida. En este caso y por casting a él le tocaba hacer de tonto… podría representar cualquier personaje de la escenificación porque el mundo era eso, un vulgar papel y él, cómo no era un ladrón de identidades, el actor perfecto. De pronto el tiempo corrió algo más rápido y las luces de la sala se apagaron lo que mitigó también el cuchicheo de los asistentes, que veían como empezaba la sesión de tres horas de duración con un escaso descanso a la mitad. Para hacer más caja, nada más, que se cobraba el librillo de información teatral que en otras obras se regala. Pero esto es Madrid capital y Gran Vía, nada menos. La lástima era que él no tuviera acceso a esa pequeña cuantía. Se lo llevaba todo la compañía. Aunque sospechaba que la cifra en euros era muy escueta. Así que, de momento no iba a meter mano ahí. No podía parar de pensar en el maldito dinero. Le encantaba contarlo una y otra vez y luego olerse los dedos. Ese aroma a cuantía, bonanza, beneficio. El telón de madera se abrió… ya estaban actuando aunque sólo sobre el escenario era realmente él, por eso lo amaba tanto; fuera de allí quedaba tan desdibujado como un «sin techo». Por cronómetro tardaba siete minutos en hacer su primera aparición. Tenía que conseguir ligarse a la protagonista. Lo cual ya era cómico porque el público desde el comienzo sabía que era un ingenuo. Francamente lo ingenuo era creer que los actores de cualquier medio y profesión no pasaban hambre. Para empezar existen unos casting que tienes que ser muy ducho en la actuación no sólo para superarlos sino para avanzar al siguiente nivel de selección. Luego está en que uno nunca sabe a qué atenerse en pruebas semejantes. A veces le toca el bueno y le pide hacer las mayores perrerías que se le ocurran y digo perrerías porque en ocasiones te piden que imagines la muerte de un ser querido, cuando toca el malo y pide que le recrees algo de una manera simple y somera. Lo bueno de lo que podía predisponer es que él sabía cuando alguien iba de poli malo sin serlo, entonces por si acaso se esforzaba más de la cuenta. Quedaban dos minutos para salir… y el guión, qué decir del guión. Pues que le había costado dios y ayuda insertarlo en su cerebro. César era muchas cosas, pero entre ellas no se encontraba la memorización de textos y movimientos. Aún así tenía su estrella y tras mucho esfuerzo consiguió retenerlo bien amarrado a su memoria… o eso creía él. Todo estaba listo para hacer su aparición. Qué estupidez ver los momentos determinantes en la vida de uno de manera lenta como en las películas. En la vida real todo se acelera y desvirtúa, mareando al estómago: la puerta del personaje principal se cerró, la orquesta le daba paso, los otros compañeros de reparto hacían lo propio en lo que se conoce comúnmente como «mantenimiento de la escena» es decir, movimientos naturales de cada uno para amplificar la sensación de realidad, la luz le enfocaba de lleno, su momento estaba a punto de llegar cuando, César, el César, se quedaba completamente en blanco sin saber por dónde salir.
lunes, 20 de febrero de 2012
Retrosucesos
Pienso en Manuel Vicent, Vicente Verdú, Lucia Etxeberría o Rosa Montero. Escritores que no sólo escriben sus libros en una editorial de prestigio… sino que también desarrollan su contraportada del diario semanalmente (diaria si vamos uno por uno). Algo de chispa tendrán cuando pueden con ello pero hoy no sé por dónde empezar. Tampoco me quiero comparar a ninguno, más cuando hay alguno que no es de mi devoción pero hay que reconocer su profesionalidad y denuedo. Bien, se me ocurre hablar de los Goya ¿representan algo? Probablemente la inversión que hace un Ministerio de Cultura en la cinematografía nacional, que tiene grandísimos productos a los que no hace el menor caso y otros a los que sobrevalora sin un motivo aparente o quizá sí; la posible presión de las televisiones privadas. El hecho es que la ceremonia fue anoche y tampoco se creó gran expectación en ver si la mitad del antiguo dúo Cruz y raya se alzaba con la estatuilla del gran Francisco. Algunos tuiteros reflejan en sus críticas que la presentadora Eva Hache no estuvo a la altura de las circunstancias (es curioso como todos hacen referencia a que la Gala esto y aquello pero dudo que sepan en realidad cómo debería de ser el evento… yo tampoco lo sé, ¡ojo!) y me pregunto quién puede estarlo en una gala que dura tres horas. Luego podríamos entrar al trapo con que si la gran triunfadora es tan buena como dicen o si por el contrario no es que no había nada mejor, pero uno aquí el tema con Mediaset, la colaboradora audiovisual de Telecinco que invirtió en No habrá paz para los malvados o mejor aún, que está obligada a predestinar un tanto por ciento de su presupuesto por ley a productos cinematográficos y televisivos, como La Fuga. Bien pues para zanjar ya el tema, y creo que nunca he hablado de ella, resulta que Belén Esteban dijo la semana pasada que la causa de la crisis fue cuando aprobamos el euro. Esta opinión caló en el plató y algunos compañeros la tildaron de ser una retrógrada. A mi entender, esta vez, no esta falta de razón ya que políticamente hablando se están refiriendo en la política exterior a otra crisis más dentro de Europa. Menos mal que el fuego no se apagaba con más fuego.sábado, 18 de febrero de 2012
Editorial 2012
Para aquellos que todavía, por el motivo que sea, afirmen no conocer a La Buena Letra, hemos de decir que somos un grupo dinámico para aportar las ideas de siempre al proyecto anual (recitales, revistas, la página web, actividades lúdicas para la Feria del Libro, cabalgata de Reyes Magos, colaboración con el intérprete Elpidio Castiñeiras en el perfeccionamiento de la lectura y escritura) y las nuevas (ser entrevistados por un periodista en una emisora de Navas del Rey y apareciendo en cuñas publicitarias de la SER de Fuenlabrada, ciudad donde, hoy en día, seguimos manteniendo la sede, también se unirá una nueva colaboradora al piano para los recitales y así obtendremos una actuación con dos músicos diferentes en estilos y partitura, más tiradas de revistas, nuevo diseño de ellas y la unión de un relato colectivo con grandes dosis teatrales). Y ahora están las intrínsecas, que no se aprecian, ni se saben concretamente si son ex o in, pero siempre permanecen intactas: las ganas de pulir su escritura, la motivación por leer mejor y hacer que el público disfrute y se entere de lo que se le está exponiendo o recitando, ganas por convivir con los demás miembros de la asociación cada viernes y aprender en ámbitos literarios y personales, salvando los muros donde se engloba dicha unión y llevándolos fuera de ellos. Porque los sujetos que hay en ella son más que eso; amigos. Nuestro horario es los viernes de 19:00 a 21:45 y créanme si os gustan las letras llegará el momento donde un día se os hará corto aunque uno de las posibles propuestas para el próximo año podía ser el de reunirnos más tiempo a la semana o durante ese día, siempre y cuando contemos con el apoyo burocrático y personal. Si alguna vez han sentido el impulso de compartir una afición con gente sencilla, culta y sociable, no lo duden y pásense por la C/ Gijón S/N, del centro cultural La Paz, en el barrio de El Naranjo y compartan con nosotros sus inquietudes del enraizado mundo de la escritura y cuando menos se lo esperen ya serán uno más.
jueves, 16 de febrero de 2012
Por los polígonos
La calle estaba húmeda y vacía. Pedro no paraba de pensar en todo lo que representaba el estar allí, se viera como se viera. En el polígono no hay tanto por hacer cuando no estás descargando un camión, subiendo fruta, conduciendo un toro mecánico o recopilando palets europeos para venderlos luego a diez euros la unidad o más si se le echa argucia. Así que por lo que había venido él a semejante lugar era solo cosa suya… de nadie más y así debía de ser. Era una de esas tardes noches de febrero, en la que llevaba cayendo una leve cortina de agua desde mucho antes del amanecer. Esa condición térmica y meteorológica que impedía la acción de la helada mientras llueve. Por el suelo había ya algunos charcos que reflejaban la luz de las farolas y también el cielo gris cada vez más oscuro. Un coche patrulla, de la policía local del distrito en el que se encontraba Pedro, le sorprendió por la espalda. Éste se giró sin pensarlo y la pareja de agentes le miraron un tanto escépticos… pero no fue cierto. En realidad los agentes actuaron como si allí fuera sólo corriera el aire. De hecho hicieron la vista gorda. Cómo pudieron hacer eso con lo que él podía llevar en la mochila. En la calle Sol, sólo pasaba él y no redujeron ni la velocidad para comprobar, al menos la etnia o su clase social. Al fin y al cabo era lo esperable, pero tal vez aquellas cavilaciones no fueran más que pérdidas de tiempo subjetivas del sujeto. Por lo tanto siguió caminando: notando el frió como ajaba sus labios, como secaba sus ojos y removía su pelo, que junto al movimiento de sus brazos, para llevar la inercia de la zancada, le hacía parecerse un ser acromegálico. Allí estaba él, perdido del jaleo urbano y suburbano. Entonces quizá estaba fuera de la sociedad. Si aquello sólo era silencio y la patrulla le había pasado por alto, tal vez estaba en orside, como se decía antes de que naciera… lo había conseguido, qué fácil había sido. Aun así tenía que esperar a que llegara su contacto. Se apoyó en el muro de la nave número diecisiete, una pared en ladrillo visto y cuya fachada se encontraba en bastante mal estado. El cartel de la empresa permanecía descolorido muy a juego con un mundo de sombras, de sonidos no escuchados, de caras B. Y esos buzones rotos, abollados, apaleados… ¿acaso la gente en derredor ya no quería estar informada y había bajado los brazos sin levantar la mirada? Curioso lugar de arrabal donde por el día se suponía que era un fluir de movimiento laboral y que por la noche todo quedaba desdibujado para conseguir vayan a saber el qué. En el fondo se sintió alguien afortunado porque por unos minutos había dejado de pensar en las deudas, en el peso de su mochila y había distraído la mente cautivado por aquel ecosistema vació y repleto de ratas por los callejones, gatos que se las comían, los que las alcanzaban, y perros famélicos que ya no tenían, desde hace algún tiempo, con quien jugar. Pero ahora no había ni rastro de ellos. Fue su imaginación quien los puso a todos allí. Pedro abrió el macuto, por hoy ya estaba bien de buzonear. Su hermana pronto vendría en su búsqueda y se lo llevaría casa, bajo techo, resguardado de aquel día hostil de invierno. Ahora que volvía a arreciar el temporal.
martes, 14 de febrero de 2012
La ventaja correspondida
Si estuviera mínimamente inspirado, hoy, San Valentín, San Salga Usted y Derroche Por Doquier, San Rompa Con Su Rutina Porque Lo Marca El Estado. Bueno dejando las criticas a un lado… si estuviera hoy con la pluma en la mano y la tinta sobre el papel; podría decirte una vez más que me tienes encandilado desde los primeros instantes que compartimos juntos. Sé que partía con superioridad, porque al inicio, bueno, perdón; en los momentos previos que generaron posteriormente en un buen comienzo yo, partí con toda la ventaja. Para empezar fuiste tú quien apareciste en mi círculo y no al revés; luego, también habría que añadir que esa ventaja renombrada fue porque no me estabas mirando cuando yo ya te estaba muy bien viendo. Y de eso hace ya más de un año y parece que fue este domingo, pero no, el tiempo avanza mientras nosotros caminamos por él y no a la inversa. Así fue la historia de alguien que sube alegre por una escalera, con ganas de recitar a Homero o a Petrarca (más denso el segundo que el primero), qué más da, y se topa de bruces con el final de un peldaño que daba, poco menos, que a una cumbre de dicha y felicidad que ni él mismo imaginaba. Pensó, tras saludar a quien habitaba el banco atiborrado de papeles como si fuera suyo, que no debía hacerse ilusiones. Que podía ser la suya pero nada más que eso. El todo y la nada… una vez más. Un placer enorme el compartir día a día mi vida con semejante virtuosa. Una suerte el poder contar contigo. Por supuesto que eres mi todo, valga la redundancia de párrafos anteriores.
jueves, 2 de febrero de 2012
A Charles Bukowski
Es un tema delicado. Viene la ola de frío y es ahora cuando me pregunto cómo aguantan los anacoretas la que les va a caer encima. Pienso en lo complicado que lo tienen para adaptarse a la sociedad. Pobrecillos, tan complicado, sostengo, que es la montaña la que se debe adaptar a los múltiples Mahomas. Y no es para menos, créanme. Ellos, sin unos músculos que se puedan adherir a la grasa corporal, estarán, haciendo lo de siempre, rebuscando entre contenedores como ratas callejeras sin miedo a ser vistos. He nombrado a esos roedores porque tampoco obedecen las normas sociales, puesto que, como ya sostenía anteriormente, se han quedado fuera del círculo. Y en qué pensará una mente humana cuando tampoco halle bocado alguno, ni trago de consuelo, porque la sed es más complicada de soportar que el hambre en condiciones normales. La democracia ahoga y asfixia con sus redes, tal y como haría un totalitarismo, pero estos daños colaterales son irreversibles y no deberían caer en el olvido (y digo olvido por las defunciones que se llevan a cabo en estos casos) más profundo. En su contra está el modo de supervivencia que llevan a cabo. Trafican con la humildad o piedad y voy más lejos… con la humanidad cuando te piden una propina y sabes que se la van a gastar en cualquier producto pernicioso si están ahítos… tampoco pueden hacer algo mejor; si acaso arrojarse al suelo en la entrada de un teatro y conciliar el más dulce sueño a modo de reivindicación personal y ajena. Así que pido que al menos esta noche tengan un albergue o estación de tren o metro para sentirse personas y que la oscuridad más inofensiva les haga de manto. Al fin y al cabo también son merecedores de ello. Sin alguien no lo prohíbe con una ley. sábado, 28 de enero de 2012
Más de cien mentiras
El musical inspirado en el repertorio escrito y cantado de Joaquín Sabina y que acontece en la sala Rialto de Madrid, tiene más virtudes que defectos. En primer lugar hay que dar las gracias a la compañía encargada de todo ello y esa no es otra que Drive Entertainment (40 El Musical, Hoy no me puedo levantar, Enamorados anónimos y Avenue Q, entre otros) por escoger a un gran elenco artístico que resulta esplendoroso en algunas ocasiones y excepcional en otras. Álex Barahona está correcto haciendo de Tuli pero, quizá, el terreno del canto se le queda un poco grande. Guadalupe Lancho está estupenda como Magdalena en una interpretación sentida. Víctor Massán es el verdadero protagonista recreando a un bailarín y cantante histriónico, flexible en sus movimientos y tremendamente divertido. El resto del equipo interpretativo se compone de Diego Paris, Marta Capel y Toni Viñals, entre otros. La historia narrada gira alrededor de la muerte de Samuel, que es el narrador principal y la salida de la cárcel de su hermano Tuli; el cual parece llevar sus mismos pasos en un caso de fraude con unos boletos de lotería. Los cuales no están premiados y tienen que convencer a una serie de personajes de que sí lo están. Entremedias se encuentran unos mafiosos que quieren el botín y unas meretrices que no se irán con cualquiera y serán las protagonistas de alguna historia de amor. En el plano musical se encuentran músicos como Quique Berro, Giovanni Tratardi o Daniel García. Decir que en la obra tiene más peso la voz que la música, tal y como sucede con Joaquín Sabina, aunque ello no significa que toquen de más. Soportan de un modo acertado el hilo argumental. Siguiendo con el plano artístico decir que el escenario es impresionante al estar escenificado por tres módulos, al menos, y al girarse representan una calle y cuando están en su posición normal la sala de un bar con los músicos arriba del todo. También se aprovecha la plataforma elevadora central para algunas canciones. Ello significa que se explotan todos los recursos de comunicación lo cual está bien. Carlos Torrijos ha diseño una iluminación óptima para cada momento (atención a los cañones de luces) y el sonido en general está más que logrado no siendo desbordante para una sala de tamaño medio. Apenas se le puede sacar algo negativo a la función y eso son solo dos aspectos a tratar: una que tal vez resulte excesivo el tratamiento del sexo en la obra cuando el propio cantautor, en más de una ocasión, ha afirmado que no es verdad todo lo que se cuenta y que algunas canciones del musical estaban cantadas sólo por mujeres cuando en realidad siempre son la voz secundaria de la archiconocidísima principal, aunque son productos distintos y solo comparables por el resultado artístico. Concluyo diciendo que las tres horas de la función se pasan en nada y que uno se queda con ganas de ver al propio Sabina entonando cualquier tema. Ese es el resultado de que lo que se ve gusta. sábado, 14 de enero de 2012
De nuevo La Tenería
Siento la situación vivida. Ésta no es otra que la de contemplar cómo La Tenería sigue sin ver alcanzados sus frutos: conseguir las viviendas prometidas tanto por el lado de la constructora como por el Consistorio, o la retribución económica, que al final ha visto que se le desestimaba el plan de vivienda, quizá por ser demasiado pretencioso o vayan a saber por qué de dicha contradicción burocrática. Por otro lado, escribo esto por si algunos de sus miembros quieren revelarme los datos y las insinuaciones off the record públicamente y además, que no es poco, también por el bien de todos, vosotros y yo, que se tengan unas pruebas sostenibles, viables y en firme. Más que nada, por evitar caer en la injuria y calumnia, aunque desde el estado de anonimato no se pueda, pero entiendan que si no publico lo que me piden es por eso, no porque sea un hincha de nadie, ya que aquí todos somos autónomos o se intenta serlo; sino por los dos límites expuestos anteriormente en detrimento del derecho de información. Para concluir he de afirmar que su campamento, el de La Tenería, está desangelado, vacío de representación pública y respaldo político. Mercedes Milá, Telemadrid y el diario Qué se han interesado en ellos (tal vez motivados por el boca-oreja), hace ya varios años en algunos casos y desde entonces hasta ahora las tiendas montadas se han ido deshaciendo menguando en su uso. Pero ahora parece que la situación se ha paralizado a la espera de otra fuerza impulsora. Si es la que vive en la única casa habitada, desde aquí le doy mis mayores ánimos. viernes, 6 de enero de 2012
Entrevistas II
Como el tema da para mucho, y mucho tengo que contar, pues voy a seguir con la matraca. Resulta que hay entrevistas donde los asistentes, me temo que por afán de protagonismo y ganas de formar parte de los “elegidos”, se permiten el lujo de preguntar al “entrevistador” si hay posibilidad de ascenso; vamos que pretenden empezar la casa desde el tejado. Dentro de lo malo no está feo tener este tipo de actitudes, aunque para alguien objetivo puede resultar un verdadero baladí (primero que nos contraten y luego hablamos de las vacaciones). Hace poco TVE1 emitía un reportaje de cómo se hacían las entrevistas (si ya de por sí son incómodas con una cámara de televisión al lado debe ser algo funesto). Total, que el objeto a vender en esa prueba era un bolígrafo cualquiera. Entonces el hombre que quiere, por encima de todo, el puesto intenta vendérselo al speaker (En Hyde Park, Londres, hay una esquina con escalones rematada en una pequeña valla negra donde uno puede subirse y expresar lo que quiera) pues aquí igual, la verborrea es acuciante en algunos entrevistadores, no en todos; y si es a la inversa, del lado del demandante, o te cortan o, aún peor, intentan llevarte a su terreno una vez conseguido el buen ambiente y encauzado cualquier tema. Bien, pero sigamos con el bolígrafo, no es tiempo de venderlos a éstos, ni seguros dentales de cualquier otro tipo en tiempos de inseguridad, así que a qué viene marear tanto al gato. Piensan que uno ya parte con la formación idónea desde el exterior cuando de toda la vida y por pura lógica debe ser desde el fondo, el limo fructífero que todo buen empleado debe saber transmitir a los que van llegando, aunque esta idea esté más bien anticuada por los tiempos que corren y por las necesidades empresariales en las que no voy a entrar por contradictorias (se producen despidos para luego contratar a la recámara de las Empresas Temporales de Trabajo) por citar algún hecho. ¿Qué sé, si tal vez los conocimientos empresariales se han hecho tan herméticos e inalcanzables? De todos modos, se podría sostener que es un mal acuciante ya que, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, afirma: «Para que esto cambie también tienen que ayudar los ciudadanos y no dejar toda la responsabilidad en manos del Gobierno». Y con estas palabras está obviando lo que está sucediendo en las entrevistas: contratos pésimos, interrogatorios fatuos, puestos bajos a altos costes… en definitiva y como diría de Guindos: «Seguirá el periodo de recesión durante los seis primeros meses de 2012». Esperemos y ojalá que sólo haya que invertir con nuestros costes de oportunidad (a lo que renunciamos sin quererlo por no estar trabajando) durante ese periodo. sábado, 31 de diciembre de 2011
Creación
Un ser dentro de otro ser. Una matriuska orgánica espera sentada en el filo de cualquier silla. Dentro, en su interior, ya le han avisado que todo está en orden. En las entrañas, flotando en líquido, amniótico el feto se encuentra algo agitado. Se podría decir que sus células al completo están preparadas para pasar a la siguiente fase evolutiva. Sus uñas ya están listas para hacer su función, dedos, brazos y los ojos y si están las uñas debe estar el pelo, pero nada le va a servir de momento hasta pasado, por lo menos, un año y medio después de la concepción. Lo primero será comenzar a utilizar los pulmones y desligarse del cordón umbilical; por entonces su verdadera boca. Toda una vida se abre paso con el mero traspasar de un cuerpo a través de otro. Mientras tanto, ahí fuera, la madre en estos meses sólo ha engordado y tiene el ánimo ligeramente alterado. A decir verdad, su cuerpo ha ido cambiando según se formaba el nuevo ser, el hijo. Sus pechos han ido madurando el calostro, para las primeras bocanadas de vida y nutrientes. Se podría llegar a afirmar que es la vinculación más poderosa que hay entre dos personas, sin que uno de los miembros lo sepa, tan siquiera, y sin menospreciar el papel desarrollado por el padre que según Erich Fromm es el que da la miel al niño enseñándole los valores para vivir, mientras que la madre es la que suministra la leche, la educación. Pero volvamos al comienzo y aquella desconocida ya no está en una silla. Ahora permanece en camilla de camino al paritorio. El feto ya se ha colocado en posición. Pronto tendrá que salir con la zona más incompleta de su cuerpo, la fontanela, y es ahí donde se producirá el mayor milagro en la creación, valga la contradicción de la frase por la Iglesia y la Ciencia ¿Cómo puede un cerebro aguantar esa presión sin el recubrimiento y protección de un cráneo? ¿Qué hace sobrevivir a un organismo durante los meses siguientes a su nacimiento convirtiendo al ser humano en la especie más dependiente durante los primeros años de vida? Demasiadas incógnitas. Supongamos que estamos porque debemos estar. sábado, 24 de diciembre de 2011
Entrevistas
Son una prueba de fuego que hay que pasar si queremos concebir el premio al esfuerzo. Y nada más ficticio y cruel que una simple y “sincera” entrevista. Todo ello comienza desde el primer contacto visual hasta el corporal, el apretón de manos, que por si acaso debe ser firme y un poco sostenido sea el entrevistador hombre o mujer. Luego, tras el saludo inicial, te pasan a una habitación, aquí aparece la primera trampa: nadie te invita a sentarte cuando uno lo está esperando. Algunos siguen su perorata hasta alargarlo durante segundos eternos porque lo que uno desea en un cuestionario así es sentirse lo más cómodo posible. Lo primero que resalta a sus vistas suele ser el lugar de procedencia, que como no se resida en el sótano de la empresa, ya todo les parece muy lejos. La globalización se ha estancado en las entrevistas o sobrevistas, porque no radica ya en lo que hay “entre” sino “sobre” la persona; no contemplan que hay medios de transporte y vehículos, que hoy el puesto laboral puede estar cerca si se le echa ganas. Pero resulta chocante los cerrados de mentes que hay por ahí. También nos encontramos con la frase o farsa: “dígame por qué debe ser seleccionado sobre el resto de los candidatos”. A lo que habría que responder con un: “Porque soy tan competitivo como Mourinho y las demás personas que esperan ahí fuera me dan un rotundo y absoluto asco”. Esa es la respuesta que buscan, la única posible en un círculo donde cada vez hay que venderse más y mejor. Una sociedad grotesca donde los valores personales de un candidato se diluyen por los espacios de las letras de un currículum, que no se sabe muy bien si ayuda o dificulta a encontrar lo que se busca. Bien es cierto, que sin él no habría posibilidad alguna, pero siempre se ha dicho que en España hay, o había, demasiada titulitis. Digamos, por tanto, que a uno no le juzgan por lo que es, sino por lo que parece ser. Este hecho también se cae cuando alguien pertenece ya a una empresa, con el irremediable mes de prueba, que ahora algunas empresas lo prologan a dos, y a tres… Pero estos dos hechos ya son otra historia. Para ir entrando en materia también se encuentra uno aquello de: “se ha documentado acerca de nosotros” lo más curioso del asunto es que cuando formulan este baladí es cuando, justamente, son las empresas más pequeñas posibles. No imagino a un entrevistador de Nike preguntando acerca de si se ha informado antes de llegar. De todos modos resulta un absurdo por el alto indicio de egocentrismo. Finalmente, están las series de cualidades: “dime, por favor, tres cualidades que debería tener una empresa y tres que usted pueda aportar”. Bien, pues como de repente te han colocado la cartera del director de la entidad dan ganas de decir que expulsas a los malos entrevistadores, los que engañan, los que juegan con los sentimientos de la gente, los que olvidan que algún día tendrán que formar parte del otro lado y estarán, tal vez, en flaca desventaja, los que, por alguna razón que desconozco, se creen superiores (sus trajes quizá son signo y seña) y piensan que por un momento debes sentirte como ellos si quieres ser uno más y también uno menos… miembros y partícipes de una sociedad sectorizada cogida por los pelos. Pues bien a todos ellos les digo que la palabra broker no estaba reconocida por la Real Academia Española hasta desarrollar una renovada vigésima tercera edición y que la expresión “ser un tiburón de la bolsa” no dice nada en castellano aunque se use con frecuencia como tantas otras irregularidades. Este es su mundo hecho de hilos. Ellos se mueven por los mismos y también los manejan. Chusma de otro costal.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Puntos de vista
No somos lo que somos sino lo que dicen ser. Bajo esta estimable afirmación queda poco margen al error ya que lo que sostienen muchos prevalece sobre el que poco, o casi nada, puede decir y, por lo tanto, debe decir. Y por qué digo esto que no es poco, pues porque dos fuentes han revelado que no comunico bien, vamos que si hubiera un mensaje en mí para transmitir el contenido se perdería porque el receptor no lo captaría como fuera debido. Se diluiría antes de cumplir con su cometido, informar. Dicen que la versión impresa de El Golemjull, está desordenada y que no pertenece a ningún género. Yo (Claudio), el autor, puedo defenderme alegando que el desorden lleva un orden delicado y dedicado, eso sí por la variedad de temas a tratar, y que el hecho de no tener género le acarrea mucho mal pero también una dosis considerable de frescura para alguien que tenga las mismas ganas de leer que ante Ulises de James Joyce. No comparo ambos libros; ni de lejos. Uno es un clásico y el mío sólo ha servido para que ciento sesenta personas se lo descarguen… gratuitamente claro. De todos modos todavía soy un novato en esto y cuando hablan de algo varios, ya sabéis… habrá que escuchar por si llevan razón. Otra fuente, la primera está velada, es Woo Rank. Una herramienta que mide la calidad de tu página web y la cual sostiene, muy acertadamente (quizá) que el lenguaje empleado aquí es universitario y la gente de un nivel sociocultural más bajo (extraña cuando ya raro es quien no se arriesga con la carrera) no lo puede llegar a comprender. Y yo pregunto: ¿de qué vale una carrera si no la puedes ejercer ya ni como entretenimiento? Es cierto que algunos términos se me van y otros bailan pero al menos creo que sé hilvanar algunas frases, claro que eso no lo va a recoger ninguna página de medición de audiencias. Lo más importante, se trate el tema que se trate, es que se debe estar predispuesto a recibir una pullita cuando creemos estar en posesión absoluta de la verdad, de la nuestra, porque siempre estamos confundidos al percibir una parcela tan limitada de la realidad. Esto quiere decir que también estamos en lo cierto puesto que a esa porción nos rendimos y erigimos. Salga el sol por el este que quiera que mañana habrá que seguir aprendiendo de los errores propios; de los fútiles y los adversos.
martes, 6 de diciembre de 2011
Disfraz adulto
De repente cogí, de nuevo, la fotografía. La niña de pelo castaño sonreía al fotógrafo o fotógrafa. Siempre que sostenía esta imagen en mi mano imaginaba que se hizo un martes o miércoles por la tarde, no sé muy bien el motivo de creer tal nimiedad, aunque la luz que reflejaba la pared encalada era cuando menos dudosa. Pero eso es lo secundario, lo principal era lo que se apreciaba: una niña, ya dicho con anterioridad, que estaba sonriente disfrazada de flamenca con volantes en tonos rojos y blancos. Por llevar llevaba hasta el foulard a juego. Y no sólo hacía ese gesto con una naturalidad cinéfila, sino que también, y bajo su peineta roja puesta con arte, estaba haciendo un giro con su cadera en un movimiento praxitélico (curva de la cadera) muy a lo sevillanas made in spain. Su mano derecha acompasaba el giro con su inercia y la izquierda sostenía unas castañuelas rojas remarcadas con una pulsera del mismo color en ese lado y que tampoco sé si fueron de juguete. Todo ello con el codo marcando la postura a una buena postura intermedia. Mi fragmento preferido de la fotografía era la cara. El gesto, el cual lo veo florecer muy a menudo, decía: «Soy una sevillana y puedo serlo». Además lo más entretenido de la imagen a color es que no es la típica fotografía de alguien desbordado por la alegría (por eso la sigo mirando todavía), sino que es una felicidad contenida y controlada; algo inteligente se abre hueco entre esos labios que medio se ríen y medio dicen un: «Yo sí». Pero sigo observando su cara intentando hallar lo enigmático: su frente era perfecta acompañada por un flequillo que brillaba, sus cejas soportaban una curva estilizada y correcta. ¿Por qué me llamaba la atención tanto? Porque todos reconocemos el «tú si puedes», porque las rutinas que nos hemos buscado nos hacen olvidar que deberíamos repetirnos esta frase cada cierto tiempo, porque nos hemos dejado arrastrar por el qué se yo y él que saben ellos. Ahora, si quieren contemplar la fotografía tendrán que imaginarla como hago yo cuando la deposito con cuidado en su lugar y luego, tras echarle el último vistazo, cae entre mi olvido hasta que otro día, de pronto, me la vuelvo a encontrar.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Manchester, una gran ciudad para visitar
Un placer para recrear la vista
Otros pequeños detalles para disfrutar